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21 abril 2013

ART OF THE TRIO- Stefano Battaglia, Bobo Stenson, Jose Carra, Jeff Davis, Jesse Stacken


ART OF THE TRIO
                
Alguien dijo que la verdadera obra de arte, con su mensaje de largo recorrido que hoy choca frente a la cultura de consumo, actúa removiendo las conciencias de lo establecido. En esta línea que actualiza un legado, ofrecemos una selección de trabajos a trío de piano, bajo y batería que trasciende la consideración de “clásico” que pudiera asociarse a un formato que se emancipó a mediados de los años 50 y principios de los 60 del pasado siglo.

Una expresión que se renueva y moderniza, como hicieran posible Ahmad Jamal y Bill Evans, conjugando nuevas perspectivas sobre funcionalidad interna y espacio, plasticidad melódica y tímbrica, elementos que, como veremos en esta selección, se siguen construyendo en un escenario eminentemente acústico sobre el juego contrapuesto de cualidad abstracta y figurativa, escritura e improvisación.

A la dialéctica que inauguran los tríos de Jamal, Evans y Jarrett (sin olvidar a Cecil Taylor, Paul Bley, Stanley Cowell o Andrew Hill) y continúan, en sus polos estéticos y nominativos, los de Brad Mehldau o Matthew Shipp (The art of the trio el primero y the art of improviser el segundo) le suceden nuevos modelos de exposición y disposición funcional, autonomía de estilo e identidad cultural.

         Por Jesús Gonzalo @noiself

Foto de entrada y texto: Jesús Gonzalo    

STEFANO BATTAGLIA 

Stefano Battaglia (p)
Salvatore Maiore (b)
Roberto Dani (bat)













SONGWAYS- ECM, 2013

El músico milanés -pianista sobrada personalidad y técnica, combinación que genera exigencia expresiva y de escucha- ofrece desde su desembarco en ECM (marco idóneo de su estilo) una obra reforzada extramusicalmente por cine, literatura y se diría que también una suerte de antropología musical que le permite impregnar los sonidos de una evocación sobre lo pretérito y la cercanía emotiva, lo físico y lo sugerido, de la verticalidad al lienzo marino.


En este segundo trabajo al frente de este trío tras The River of Anyder (2009) la melodía respira con amplitud y al mismo tiempo de manera instrospectiva. En una visión metafórica que esta música agradece, sucede como en el movimiento de las olas y la memoria de algo que fue o que pudo ser. Una imagen antes nostálgica que romántica que comprende a la historia y al paisaje mediterráneo (entre Sicilia y Grecia, no muy lejano a los últimos proyectos de Louis Sclavis) como en un encuentro ascético con vínculos terrenales (el sutil tratamiento atmosférico de la percusión de Michele Rabbia continúa en Roberto Dani).

Los primeros acordes de Euphonia Elegy -explicativo título- suenan a Chopin y luego en su desarrollo nos recuerdan a un Jarrett romántico acotado por la identidad geográfica y un mayor uso de los espacios vacíos y del silencio: el bucolismo del paisaje tiende hacia la nostalgia de un Angelopoulos en Battaglia. Tenemos entre estos dos polos citados, música clásica y creación libre, las fuentes de las que emana el estilo del músico. La tercera, la aforística, aquí más acusada sobre la melodía que en el díptico sensitivo, entre abstracción y mediterranía, que dedicó Pasolini, tiene a la literatura (Alfred Kubin, Jonathan Swift, Charles Fourier) como apoyo argumental. Italo Calvino, dentro de la lista de los elegidos, autor de Las Ciudades invisibles y Los amores difíciles, no obstante, parece ser, por cercanía sensitiva y ánimo descriptivo sobre lo figurado, quien mayor se acerca al resultado en sonidos.


El mundo de Battaglia, sutil y rotundo, obsorbente para unos e impermeable para otros, gira decididamente en este segundo disco hacia una construción tonal inspirada en el Mediterráneo, dejando al margen la abstracción y los perfiles en aristas de otros trabajos a trío como el excepcional Da Lontano era un`isola (con Giulio Corini y Nedille Bandelo). Nos ofrece una inmersión sensitiva canalizada como en estampas de memoria. El poder evocador de su música se tiñe de melancolía ayudado por poesía y literatura.



BOBO STENSON 
Bobo Stenson (p)
Anders Jormin (b)
Jon Fält (bat)















INDICUM- ECM, 2012

El jazz europeo tiene en Stenson (y en otros pianistas de su generación como Enrico Pieranunzi, John Taylor o Joachim Khün, mención aparte del sobresaliente, en todo el sentido de la palabra, Marcial Solal) un pilar de la construcción (más allá de un estilo al que se adscribiría Marcin Wasilewski) de una corriente que desde la década de 1970 ha venido en llamarse jazz europeo. Inscrito en la nómina de ilustres de ECM (el cuarteto con Jan Garbarek antes de que fuera absorbido por Keith Jarrett) desde la fundación de este sello, impulsor de una refinación que se abría camino entre los postulados melódicos de Bill Evans y los espacios abiertos por Paul Bley, añadiendo los conceptos de libertad y uso del folclore de Ornette Coleman/ Don Cherry, Bobo Stenson lleva tiempo instalado en un lugar propio en la creación a trío. Una trayectoria como tal en la que conviven clasicismo y modernidad, identidad escandinava y aspiraciones viajeras en la que se vislumbra un punto de inflexión determinante en la última década: la participación de Paul Motian.


Se diría que en este formato, tomando como punto de llegada la idea literaria que asume Battaglia, que el músico sueco ofrece en cada entrega un relato sin un centro temático concreto, en el que de un tiempo a esta parte, como sucede singificativamente con Charles Lloyd, a cuyo cuarteto perteneció, la canción latioamericana es lugar común de recreación (aquí La Peregrinación, de Ariel Ramírez, antes fue Alfonsina y el mar).

Indicum plantea un abanico de piezas de distintas firmas que van del músico clásico Carl Nielsen al fundador de la “tercera corriente”, puente entre la música clásica-contemporánea y el jazz, que fue George Russell, influyente personalidad entre los músicos de jazz nórdicos a finales de los 60. Y para empezar, Your Story, de Bill Evans, seguida de dos improvisaciones libres que por su perfección no lo parecen. La primera de ellas, Indikon, es la más interesante. Parece estar inspirada por la música india, en la que la funcionalidad del trío (dando réplica a sitar, tampura y tablas) asume el carácter melódico antes que el rítmico de una raga. Cerca de la india, Indigo sería otra pieza colectiva que esta vez sí nos recuerda en su desarrollo a Jarrett.


Anders Jormin sobresale en la participación escrita con dos temas que profundizan en sendos polos sensitivos: el romanticismo invernal (December) y el desperezar de la naturaleza (Sol). También otros tantos, Ubi Caritas (Ola Gjello) y Ave Maria (tradicional noruego), invitan a una interesante síntesis entre polifonía renacentista, contrapunto bachiano y recogimiento lírico del folclore nórdico.

Un relato que a cada escucha nos susurra nuevos paisajes, entre el Indo y el los fiordos, y otras historias por redescubrir.




JOSE CARRA
Jose Carra (p)
DeeJay Foster (b)
Ramón Prats (bat)















EWIG- New Steps Records, 2012

Fundado en 2010, este grupo español es heredero de la tradición que mencionábamos de Bill Evans y también de una creación más reciente como la de Fred Hersch que se personaliza en Brad Mehldau. Pianistas que conjugan refinación clásica y modernidad tomando impulso en lecturas introspectivas de standards para alcanzar una expresión más abierta e íntima a un tiempo, conectada sensitiva y técnicamente con el jazz y el mundo clásico-académico, pero también con modos repetitivos y esquemas melódicos prestados del pop.


La reinterpretación de clásicos y la incorporación de originales escritos por Carra se ajustan creativamente a este formato con la solvencia e inventiva de Ramón Prats y Dee Jay Foster, los tres músicos pertenecientes a una misma generación. Es justo a trío, y en esta primera publicación, donde nuestro músico se desenvuelve con mayor soltura, favoreciendo el juego dinámico entre los instrumentos y desplegando desde el piano un discurso detallista, cantable y a la vez expansivo, en cuyo desarrollo encontraremos similitudes de ornamentación, cruce de líneas e intensidad con el de Brad Melhdau (Ewig).

Ewig significa eternidad en alemán, una palabra que intenta aprehender un sentimiento expansivo que también fue interiorizado e idealizado por Mahler (fe, amor y naturaleza) en la frontera del romanticismo tardío. Carra sintetiza y amplifica este sentir en su estilo y lo concreta en cuatro temas propios en los que alterna un introvertido aliento romántico (Autumn Tales) con el tono vialista (Ad astra per aspera). Resuenan ecos de la música clásica, como decimos, y también de los musicales de Broadway (You do something to me, The Kiss), de la canción de jazz de los años 40 (Stella by Starlight) y del cine de los 50 (Good morning headache), incluso del Jarrett de perfil bluesy y solemne (The Sheik of Araby), así como otras fórmulas rítmicas más intricadas derivadas de Monk o bien de patrones sencillos y repetitivos.

   Foto: Ernesto Entrambasaguas

La intensidad y fuidez lírica que desprende el piano, la precisión y expresividad de la base rítmica, entre el activo trabajo melódico de las cuerdas y los suaves planos desplegados por la batería, hacen de este trío una de las formaciones más sólidas y sugestivas del panorama jazzístico hispano.


JESSE STACKEN 
Jesse Stacken (p)
Eivind Opsvik (b)
Jeff Davis (bat)















BAGATTELES FOR TRIO- Fresh Sound New Talent (2012)

Bagatela”. La elección del título puede significar por sí misma dos cosas, una falta de pretensión o un reto. Y va a ser lo segundo con esta alusión indirecta a la creación del para piano del útlimo siglo y la sobresaliente figura de Arnold Schoenberg. En concreto, reconoce el propio músico, respecto a la obra de Bela Bartók y Morton Feldman con una llave extendida a la improvisación tomada del trío de Alexander von Schlippenbach. Stacken, que empezó a tocar profesionalmente el piano a los 16 años, afirma que su intención era conseguir unir los extremos que unen a estos autores. Y lo consigue pese a la distancia que separa la intrincada construcción melódica con raíces folk - emancipada rítmicamente- del compositor húngaro de la levedad persistente del norteamericano y de la solidez del acto instantáneo para tres voces que configura el alemán.


Trío fundado en 2005, el de Stacken es uno de los que perfilan la contemporaneidad de este formato desde la ciudad de Nueva York, como los de John Escreet o Kris Davis o Russ Lossing. A diferencia de los dos trabajos anteriores registrados en este mismo sello, Stacken propone aquí un discurso explorativo (que acaba siendo espejo) del sonido de piano del siglo XX, si tomamos como referentes los autores anterioremente citados. Del mismo modo, sonido y estructura quedan regogidos bajo esta pequeña figura llamada bagatela que le sirve de puente entre la melodía o el sistema tonal y también para ir más allá hacia la atonalidad y la improvisación.

Lo interesante de esta música, en cierto modo programática, es que la demarcación de los temas en la escritura de Stacken determinan y restringen el espacio de los desarrollos libres, prescindiendo de la figura, muy recurrida en jazz, del “tema con variación” que imprime un mayor desarrollo y por tanto una locuacidad extra. Los primeros dodecafónicos lierados por Schoenberg, figura que parece aquí trascendida (nº2), posibilitaron la unión de melodía como aspiración sublimada por los románticos y una atmósfera que se revelaba en el expresionismo figurativo (nº10), entre pliegues y sombras. Esas dos claves que afectan al clima sonoro perviven en este estupendo trabajo en el que la declinación lenta del tiempo (el suspenso feldmaniano) conecta el ensimismamiento y la monumentalidad melódicos (nº12), la consonancia y precisión rítmicas (nº11 y nº 13) no ya con la atonalidad sino con las texturas del ruido (de la nº5 a la nº6).

Música situada en ese difícil espacio entre la luz y las sombras, lo tonal y lo abstracto. Música desarrollada bajo una temática cíclica que sugiere un decorado en cierta forma familiar pero de belleza intrigante y enigmática. Como una engañosa bagatela.




JEFF DAVIS
Russ Lossing (p)
Eivind Opsvik (b)
Jeff Davis (bat)















LEAF HOUSEFresh Sound New Talent (2012)

Protagonista -batería- de nuestro anterior trío, en el que también coincide Evind Opsvik al bajo, Jeff Davis encabeza una formación desmintiendo el liderazgo que se le presupone al pianista. En la línea de los tríos de Dan Weiss - percusionista como él- o John Hébert -contrabajista-, la cualidad compositiva de un líder no pianista pudiera mostrar un rasgo distintivo apreciable en los dos casos mencionados. Sobre su original escritura constancia ya dejó constancia, en una plantilla más amplia, en su excepcional anterior trabajo We Sleep outside (Loyal Label), que mantiene ciertas conexiones tímbricas y de expresión con otro baterista fundamental en la escena actual, Tyshawn Sorey (Oblique I).

En un ámbito tan acotado instrumentalmente, el planteamiento en varias direcciones que aquí se promueve viene dado por la apertura y la interacción funcionales. El pianismo expansivo y reacargado de Russ Lossing, con tendencia a la construcción atonal, concentran y dirigen el mensaje hacia un lugar cercano al de sus propios tríos (Phrase 6, también en FSNT) o los de Kris Davis, con quien Jeff Davis ha participado en repetidas ocasiones, sobre todo en cuartetos (Ridd, Ray Eclipse).

A diferencia del planteamiento circular y ciertamente atmosférico de Stacken, nos encontramos aquí con una propuesta más intrincada rítmicamente y dirigida en una línea sin retorno, en la que la arquitectura comulga con la concentración de motivos y también de cierta, muy escogida, descomprensión solista. Una amplitud de espacios entre líneas y climas (Feldman vuelve a ser citado, pero de manera más indirecta que en Stacken) nos descubren la autonomía colectiva que opera en esta unión de fuerzas en la que la intensidad y la tensión que se desprenden se hacen palpables.

A “la escucha estructural”, de la que hablaba Stockhausen para referirse a una amplitud de motivos y planos auditivos que exigen mayores recursos de apreciación estética, es a la que hoy por hoy, como hemos visto desde Battaglia a Stacken, de Stenson a Carra, con mayor libertad y densidad en Davis, nos invita “el arte del trío”.

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