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19 junio 2017

RYUICHI SAKAMOTO Async

Casi de manera imperceptible, la sencilla y elegante portada de este trabajo incorpora objetos como macetas con plantas marchitas y transparencias de diseño digital en líneas paralelas al modo de un código de barras. Async es la abreviatura de asincronía: dos señales son asíncronas o no sincronizadas cuando sus correspondientes instantes no coinciden
Por Jesús Gonzalo @noiself


El instante como clave de interpretación. Sakamoto plantea en las dos últimas décadas una disyuntiva creativa entre el mundo analógico de teclados, piano e instrumentos acústicos y un reflejo digital que, como ese sutil código de barras de la portada, interpreta el mundo concreto. Añadamos a esto que en su "tiempo vital" ha tenido que superar en los últimos tres años un cáncer de garganta, dolencia que sitúa la vida frente a la muerte: asincronía.


Sakamoto sintetiza un periodo creativo marcado por su acercamiento al sonido digital, aunque nunca desaparezcan sus amplios vuelos líricos basados en su trabajo como teclista. La enfermedad y la muerte, y precisamente por ello la vida, sirven de decorado zen a este hermoso jardín de asincronías


Async se mueve en estados de percepción que podrían funcionar como banda sonora de una película de Andrei Tarkovsky, cineasta ruso que se ha convertido en referente estético para muchos autores pop (ya nos lo contó aquí otro japonés, Ryoji Ikeda, autor conectado con Alva Noto). Como es habitual en Sakamoto, hay un marcado sentido de la belleza en "imágenes musicadas" cargadas de voluptuosidad. Salvo que en Async esa capacidad evocadora es mucho más austera y trascendente que aquella colorista y ejemplar producción (típica de la era "world music") que fue Beauty (1990).    

A lo largo de 14 temas, en Async hay momentos de una belleza embriagadora con sello propio (LIFE, LIFE) que contrastan con otros descarnados (async), unos definidos por puntos y líneas que se acompañan de piano (Ubi), con otros envueltos en un ambient cósmico de intensidad lírica (ff). Los hay de resignada nostalgia describiendo escenarios y colores vintage de Tarkosvky en andata (combinación de dato y tiempo andante, con la colaboración de Christian Fennesz) y solari (en alusión a la película del ruso). Ambos muestran un deliberado sonido retro hecho de teclado-órgano y Bach (Wendy Carlos como referente entre las décadas de 1960-70 de este sonido fusión). Los mensajes de voz, poesía narrada o spoken word, sobre preguntas existenciales se acumulan en varios idiomas en LIFE LIFE y con habla poética en fullmoon.



Homogéneo, trascendente y de una belleza esta vez introspectiva, en Async convergen y chocan líneas y timbres depurados con fracturas y asperezas. En su definición de asincronía en vida y arte, esta obra mayor recoge experiencias pasadas e inalcanzables

En un análisis más pormenorizado de los elementos que intervienen en este importante trabajo, empezaremos por el uso que hace de la percusión. Las cuerdas del piano percutidas obtienen un tratamiento secuenciado y aleatorio como una precipitación de lluvia en desintegration. Este mismo concepto con otro sonido, el agudo del triángulo, define tri.  Este enfoque aditivo de muestras (con piano) ya lo introdujo en su álbum previo, Out of noise (2009): ocho años han pasado desde esa entrega hasta llegar a async

Otro elemento característico relacionado con lo anterior proviene del piano tratado digitalmenteEn ZURE y Ubi se aprecia la fecundidad del binomio artístico Noto/Sakamoto, vigente en las dos últimas décadas. Muy diferente, sin ser una muestra sampleada ni organizada al azar pero sí creando cierto caos acumulativo, es el cruce crispado y tenso de cuerdas (piano?) percutidas para el tema que da titulo, async, toda una declaración de lucha. 

Dejando al margen su proyecto acústico sobre la bossa brasileña en los 2000 con la pareja Morelembaum, ha sido la incorporación de folclore japonés el que ha distinguido su estilo, ya desde sus comienzos con la Yellow Magic Orchestra y en su etapa de fusión electrónica pop-funk de los 80`s con teclados, bajo y cajas de ritmos, dentro del llamado estilo Shibuya de Tokio, cuyo mejor ejemplo fue el disco Neo geo (1987). Mucho tiempo ha pasado de aquello. Aquí toda huella de tradición propia ha sido destilada hasta su esencia. 

En hong, un tema acuoso en un decorado hecho de pequeños accidentes sonoros, sostenido por líneas de timbres agudos y planos envolventes, es el shamisen (instrumento de tres cuerdas usado en el teatro japonés tradicional) el protagonista espectral de una civilización del pasado: otra asincronía. Las melodías del folclore con Shô (instrumento de viento, especie de organillo de procedencia china) toman un marco enigmático y ancestral en walker. 



 Ryuichi Sakamoto
async

Sakamoto siempre se ha sentido cómodo entre la experimentación electrónica y el pop. Su capacidad para inmortalizar un instante con apenas unos acordes de piano o teclado le han permitido ofrecer obras para cine que funcionan como canciones, caso de Merry Chritsmas Mr Lawrence o el arrebatado romanticismo del arranque de El Último Emperador. Comparemos esta faceta melódica con su última banda sonora para The revenant, donde el protagonismo recae en el uso del sonido del viento y una amenazadora percusión. La música ambient, o más bien la extensión a  tratamientos espaciales y paisajísticos de su estilo con teclados, aparece sosteniendo la atmósfera de Async, que, por cierto, podría funcionar como una BSO conectada en el tiempo con Music for Films de Brian Eno.

La pieza más elocuente de esto es ff, música con poder evocativo que también comparte su experiencia en la instalación reciente Plankton (2016). Mientras que los acentos saturados en teclados, algo que ya daba carácter a su BSO para Merry Christmas Mr Lawrence (1983), elevan la intensidad de stakra. Trabajo minucioso basado en ecos y timbres que se alargan sin convertirse en  texturas, async comparte con su trabajo para Iñárritu en el Renacido otra asincronía: electrónica y naturaleza.
Hay momentos de una belleza embriagadora con sello propio que contrastan con otros descarnados; unos definidos por puntos y líneas acompañando al piano con otros envueltos en planos ambient de intensidad lírica
Por último, destacamos un elemento que sin ser novedoso en el autor sí lo parece por el marco en el que se desarrolla. Siendo él mismo cantante, y no pudiendo hacerlo, la voz humana interviene aquí en forma de mensajes de voz. Hay dos momentos definidos por su presenciafullmoon recuerda a la delicada The Rose, que estaba contenida en Beauty, sólo que aquí hay un único mensaje existencial ("¿cuántas veces recuerdas haber visto la luna llena en tu vida, quizás 20?") verbalizado por varias voces en distintos idiomas (en italiano y cerrando el tema la de Bernardo Bertolucci, director de El ultimo emperador y El Cielo protector) con fondo paisajístico, nubes inquietantes más que planos y sonido leve de piano. El otro es LIFE LIFE, donde la voz de David Sylvian (quien inmortalizara Forbidden colours) recita un poema de Paul Bowles (El Cielo protector) en un escenario de belleza frágil típica del autor japonés. 

Homogéneo, trascendente y de una belleza instrospectiva, ya sea por las circunstancias de superar una grave enfermedad o por un enfoque zen, en Async se concentran, convergen y chocan líneas y timbres depurados con planos y fracturas. En su descripción de la asincronía del instante, en vida y arte, esta obra mayor en su discografía recoge experiencias pasadas e inalcanzables. Una nueva visión vital de la belleza.






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