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04 junio 2017

BRIAN ENO To BE or not to BE (del ambient a The Ship & Reflection)


BRIAN ENO
to BE or not to BE


Al buscar una obra del minimalismo clásico en Youtube, si se opta por una guía de reproducción continua, la escucha puede deparar algunas sorpresas. Durante un rato, las siguientes piezas que va seleccionado el algoritmo podrían seguir perteneciendo, por ejemplo, a Terry Riley o a La Monte Young. Al cabo de una hora, el sonido se dulcifica y extiende en planos. Es el reconocible perfil del ambient...
    
Por Jesús Gonzalo @noiself


Brian Eno es uno de los autores más influyentes desde el último tercio del siglo XX hasta hoy. Artista polifacético y autodidacta, su música ha servido de apertura para Windows y ha producido a algunos de los grupos más influyentes de la música popular de nuestro tiempo como Talking HeadsU2 Coldplay. Y eso lo ha hecho sin poner en peligro su compromiso con la experimentación del sonido y la filosofía en proyectos como Neroli, huella "molecular" del sonido que aún late en el interior proyectos tan recientes como The Ship y Reflection

La “ambient music” fundada por Brian Eno (1948) es la hija más influyente, deseada y complaciente de lo que hemos convenido en llamar Minimalismo. A pesar de que su carrera se vea asociada a este género y que demos cuenta más adelante de Reflection, lo cierto es que su bagaje estético y creativo es mucho más amplio e influyente: se posiciona como oráculo de la modernidad artística y analista de los cambios sociales. Su obra, por tanto, es medio conductor de estilos y argumentos. En música sus influencias han sido el art y el glam-rock, el pop (Warhol en su obra plástica, los coros de Ray Conniff), las músicas africanas (Fela Kuti especialmente) y árabes (My life in the bush of ghosts), la clásica contemporánea (de Erik Satie a Cage y los pioneros minimalistas), la experimentación tecnológica (de cintas a la era digital), la vídeo-imagen y la filosofía oriental.


Dos músicos, dos pensadores: Brian Eno y John Cage. Cage es padre intelectual de todos los minimalismos, artista y filósofo además de compositor, abrió nuevas vías al concepto del sonido y a la propia función del músico con su apertura a culturas orientales y  a través de un concepto performativo al que dotó de argumentos intelectuales. Eno tomaría ese testigo al definirse a sí mismo como "no-músico"

John Cage ya había establecido diferencias entre el silencio y el “ambient noise” y Erik Satie, mucho antes, ya habló de "música de mobiliario" para referirse a aquélla que se puede escuchar estando sin estar en ella: hoy la concebimos como de fondo, "de ascensor" o muzakEno y David Bowie asistieron a los primeros conciertos que Steve Reich dio en Francia y Alemania entre 1974 y 76. Para entonces ya había abandonado el grupo Roxy Music, donde además de teclados ponía cintas con sonidos pregrabados. Tuvo discrepancias con Bryan Ferry sobre adónde llevar el sonido del grupo, al cual ya añadía un trabajo de "tape" o cinta, como en la "música concreta" francesa. 

Música discreta

Eno también estaba en consonancia con la escena alemana del krautrock (sacaría dos discos a dúo con Cluster) de Faust (cantado) y Tangerine Dream (instrumental) y antes, a finales de los 60, estuvo al corriente del sonido infinito concebido por otro gurú minimalista: La Monte Young. Como él mismo asegura, la idea de este sonido "discreto" le vino tras escuchar The Sinking of the Titanic de Gavin Bryars, título fundacional de su sello discográfico Obscure Records: "Estaba entre dos actitudes. La música contemporánea me parecía demasiado intelectual y el rock iba en la dirección opuesta. Quería hacer algo que fuese bello sin resultar empalagoso".

Discreet Music (Obscure records, noviembre de 1975) supuso una confluencia entre el piano abreviado de Erik Satie y un enfoque repetitivo (el phasing de Steve Reich) expansivo en su longitud melódica, pero sin llegar aún a la superposición de planos. Como trabajo secuenciado en ecos, adiciones y distorsiones,  esta idea venía de su alianza con el guitarrista de King Crimson Robert Fripp en la serie que comienza en 1973 y llega al 75 (con vuelta en el 94 para The essential Fripp and Eno). Justo entre medias de Fripp y Discreet Music publica dos trabajos fundamentales como Here comes the warm jety Another green worldque estarían englobadas en el art rock y el glam, el pop sinfónico y sicodélico y la experimentación. Estos álbumes definen aún hoy el ADN de sus inquietudes de estilo no instrumentales.

En estos años de efervescencia creativa, entre 1975 y principios de los 80, se cuela la triología berlinesa de David Bowie, en la que ejerce como productor y de la que destacamos la primera entrega. Low (1977) contiene Subterraneans, un tema claramente definido por los ambientes etéreos que Eno ya hacía y que luego Philip Glass revisaría en su Low Symphony (1993).



Conjunto de álbumes de BE publicados entre finales de los 70 y principios de los 80: Music for Airports, The Plateaux of Mirror, Day of Radiance, Possible Musics (con Jon Hassell), On Land, The Pearl (con Harold Budd) y Music for films. También la inclasificable obra maestra My life in the bush of ghosts (con David Byrne). Todos ellos pilares de la música experimental y de la popular

Como tal, las ambient series no se inician con Discreet Music sino con Music for Aiports (EG, 1978), una obra que fue concebida en una convalecencia (le atropelló un taxi) que le mantuvo postrado y durante la cual decidió, para no tener que levantarse a cambiar un Lp de música coral barroca que le habían regalado, hacer un sonido que no le distrajera de otra actividad. El ambient no era nuevo en cuanto a sonido pero sí como concepto en sí mismo: una música creada con una intención contemplativa y secundaria del hecho artístico espacio-temporal.

Con el trompetista Jon Hassell, músico situado entre el jazz fusión, el minimal y la world music, tendría una fructífera colaboración que parte de Possible Musics (Fourth World vol.I), se prolonga a On Land (de lo mejor de la serie, cuenta con Bill Laswell y un gran productor, Daniel Lanois) y culmina, ya en 1984, con una obra maestra: Power SpotOtro dúo fundamental en una línea planeadora de procedencia no rockera (ahí quedó su disco en los 90 con John Cale, autor vinculado a Lou Reed y a Terry Riley), más de evocaciones paisajísticas y breves notas de piano, llegaría con Harold Budd, suerte de piano-Satie suspendido entre nubes para The Pearl. Si con Hassell ha mantenido amistad, también con David Byrne. Con él, con quien compartía devoción por el afrobeat de Kuti, haría el imprescindible My life in the bush of ghosts (1978-81), además de producir dos veces a Talking Heads a comienzos de los 80.


Tecnología de sintetizadores, instrumentos, letras y canciones, grabaciones de campo, todo indica que el polifacético Eno pertenece a una generación analógica que ha evolucionado sin entregarse por completo a la electrónica pura o exclusivamente hecha por ordenadores. Hasta llegar a concebir una app de música generativa como Reflection en 2017


Cerca del agua

Brian Eno nació en un pequeño pueblo cercano a Ipswich, en la villa de Woodbridge, el 15 de mayo 1948. Su familia era católica no practicante; estudió Arte entre 1964 y 1969, año en el que recibió su diploma en la Winchester Art School. Desde principios de 1970 se mudó a vivir a Londres, donde reside. Tocó el clarinete en una orquesta, cuestión que le llevó a plantearse los defectos de toda organización piramidal, uno de sus principios intelectuales y creativos más recurrentes en las numerosas conferencias que da.


Por Woodbridge pasa el río Deben camino a su desembocadura, condición de paisajes y sonidos que impregnó su imaginario infantil y que es fácil de identificar en una música marcada por su fluir en continuo. Como músico, Eno se sitúa en un contexto parecido al de John Cage, más como ideólogo o como artista conceptual. Su perfil artístico engloba otras inquietudes y disciplinas. "No tenia credenciales" para hacer lo que hacia como instrumentista, afirma sin ningún tipo de complejo.

Quizá por eso se autodenomina como no-músico: "Me gustan los músicos que están por encima de las categorías, como en el arte". La vestimenta es fundamental en la estética del rock, por ello en los 70 vestía con la sofisticación andrógina del glam-rock que compartía David Bowie. La abandonó por una imagen austera justo al completar la trilogía berlinesa. 


"Empecé haciendo música para escuchar a volumen alto y cada vez hago más música a bajo volumen. En cambio, en vídeo he pasado de la lentitud a la velocidad"

La herencia del ambient


Después del compromiso "mistico" de Riley o La Monte Young por las culturas de la India y una idea del sonido "infinito", el ambient supuso un recurso fácil y placentero que se expandió con la tecnología de sintetizadores, tan de moda en los 80 de la pasada centuria, nutriendo a cierta escena del Oeste de los EEUU (no olvidemos su trabajo con el estadounidense Harold Budd) de los sintetistas Steve Roach o Robert Rich, y con ello a otro movimiento californiano de finales de esa década tan inconsistente y remilgado como la New Age, estética hoy representada por autores como Ludovico Enaudi o Max Ritcher. En los años 90, el ambient se mimetiza en la música de clubs y en los llamados chill outs, autores como Aphex Twin entregaron sus versiones ambient y emergieron dignos testigos, aún en activo, como William Basinski o Biosphere.

La historia de esta música hecha de planos suspendidos continua a todos los niveles de la música popular, cinematográfica o experimental.



Música generativa

En un proceso creativo como el suyo, ligado a los avances tecnológicos pero también unido al propia evolución de las ideas, y habiendo entregado ya las obras fundamentales del ambient (The Shutov Assembly, de 1992, resulta testamentaria de ese paisajismo imaginario), Eno indaga en cualidades nuevas de sonido y al mismo tiempo en la difusión del mismo.  Neroli (subtitulada Thinking Music IV, 1993) sorprendió a no pocos. Se trataba de una sola pieza (como la más reciente Reflection) y un solo sonido que se extendía durante una hora. Hasta ahí ninguna sorpresa aparente. Las modulaciones son leves, las cadencias lentas e irregulares, ¿Eno nos tomaba el pelo durante 57 largos minutos?...


Expandir la música en el espacio y hacerlo de la manera como funciona el movimiento en el universo. Sin principio ni fin

...En absoluto. Nunca antes había estado más cerca del sonido infinito de La Monte Young, de ese movimiento en perpetuo y sutil cambio. Lo primero que creó fue un sonido molecular, como esférico, que se expandía en espiral y en ondas hechas de bajas frecuencias, con un timbre que vibra al modo en que lo hacen los cuencos tibetanos. La gran idea que ofrecía Neroli, con argumento filosófico-científico incluido, era expandir la música en el espacio y hacerlo de la manera como funciona el movimiento en el universo. De ese modo, sin principio ni fin, los sonidos se autogeneran gracias a un algoritmo basado en permutaciones. 


Portada ténebre de Reflection, álbum-app encuadrado entre sus piezas ambientSiendo más austero e introspectivo, está conectado con el exuberante The Shutov Assembly (1992). Aquí ofrece un trabajo actualizado de lo que define como "sonido vertical del color" 
Obra actual

Su último volumen dedicado a la serie ambient salió el 1 de enero de 2017. Reflection no puede ser mejor ejemplo del work in progress de Briran Eno si partimos de un modelo preexistente como Neroli y añadimos ese uso cromático de sonidos que fluyen hacia arriba, el color vertical. Pasa por ser su más sofisticada obra. ¿O tal vez cabría mejor llamarla producto? "Mi intención con la música Ambient está cambiando. Los discos – ya sea vinilo, casete o CD – están limitados en duración, y se reproducen de manera idéntica. Mi intención es música que estuviese ahí todo el tiempo que quisieras. También quería que esta música se desplegase de manera diferente cada vez -‘como sentarse junto a un río’: siempre es el mismo río, pero siempre cambia".

Ahí está el río de su niñez. Ahí está el adulto con posiciones cercanas al budismo. Y ahí está un creador que sin ceder su autoría crea una app llamada Reflection para que la música la manipule el usuario. Se podría decir, por tanto, que las combinaciones manejadas por el usuario y generadas por el software (diseñado por Peter Chilvers) dan como resultado "música de Brian Eno".  Es ésta la frontera de un nuevo concepto de compositor-propiedad intelectual y también de oyente activo.


The Ship (2016) es uno de los álbumes no instrumentales más sugestivos y poéticos de su carrera. Un trabajo homogéneo con diversas caras narrativas unificadas por la transcendencia del sonido y de un discurso existencial que le conecta con el vaporoso Another Day in Earth (2005), menos con el geométrico The Drop (1997) y alejado de la agitación de Nerve Net (1992)
El agua sigue siendo uno de los elementos inspiradores no ya en la concepción del sonido sino también, tratándose de un álbum cargado de mensaje en el texto y con enfoque narrativo, como medio conductor: "El agua, en general, es una idea que va hacia algo siempre, como el río. Es una constante que vive en mi infancia". 

The ship es un trabajo homogéneo que ofrece un discurso en el que la voz (la suya y otras superpuestas) está sujeta a distintos tratamientos con significado. Los textos poéticos que sujetan la narración condicionen la expresión del decorado electrónico, más bien funciona como éter, que los sostienen. Son 4 temas y un epílogo, tres de ellos a modo de “suite” llamada Fickle sun


The Ship-tema abre el disco y alcanza los 21 minutos. Es una pieza claramente ambient, pero son la voz y el mensaje los que van haciendo que el magma electrónico, de una brillantez tímbrica exquisita en esa “verticalidad del color”, los  que dirigen los cambios. Estaría dividida en dos partes. En la primera es la voz robotizada de Eno (presente luego en Fickle Sun) quien canta la letra en un viaje onírico. En la segunda hay un tratamiento discursivo y tímbrico (voz de anciano susurrante y enigmática y de mujer) que nos recuerda al visionario trabajo de Robert Ashley en Automatic writing (1979). Por su parte, Eno canta con un lirismo entregado a la soledad y a la contemplación mezclando escenas y pensamientos (John Cage). Sin dolor, ausente, inmerso en un viaje sin retorno.

Fickle sun tiene tres partes. En ellas conjuga su forma de cantar en frases extendidas y tratamientos electrónicos ornamentales (adquiriendo perfiles distorsionados) que se confrontan con una dimensión orquestal de vientos-metales, líneas de bajo y guitarra. The hour is thin (Fickle Sun II) es un breve poema íntimo musicado (narrador Peter Serafinowicz). It´m set free (Fickle Sun III) recuerda algo en la entonación a David Byrne, tiene una forma de canción pop (con guitarra rítmica y apoyo de cuerdas) que antecede a Away, un epílogo  de canto libre y desinhibido que se aleja de este "barco" narrativo. 

Acompañado de músicos (cuerdas, sintetizadores y guitarra) y de voces, The Ship es uno de sus trabajos más completos y sugestivos. Una síntesis de principios e inquietudes que se remontan a su etapa de los 70, que su mente inquieta, la tecnología digital y una visión poética existencial trae al presente.






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