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25 enero 2017

MICKEY KATZ Un genio burlón entre dos mundos



Mickey Katz
Un genio burlón
entre dos mundos

“Los cómicos judíos fueron los que compusieron material nuevo y definieron las letras de las canciones populares americanas, al mismo tiempo que reorganizaron la tradición propia europea dejada atrás” (1) 

Del teatro griego a los payasos, pasando por el de lo judíos Woody Allen o Jerry Lewis, no hay ningún género en el que pese tanto la tradición como el cómico. En el caso del humor yiddish, es el resultado de una autoironía que une judaísmo a modernidad. Mickey Katz (Cleveland 1909, Ohio 1985), genio y figura entre las décadas de 1930 y 1960, fue un puente entre la tradición de los judíos europeos que llegaron antes e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y una generación, como la suya, que ya crecía en la nueva tierra de adopción. 

Su enorme talento fue capaz no sólo de unir gentes de  culturas distintas sino también de interpelar al intelecto y a la risa regenerando la imagen “de la vieja y poco conocida feliz música judía del viejo continente”, como dejó dicho en sus memorias. Bufón sin reino ni apenas descendiente (salvo quizá Allan Sherman), tuvo que ser otro gran clarinetista, Don Byron, quien le recuperara del olvido tras su muerte. Al hacerlo, algunos le atribuyeron el mérito de esa música tan original, contemporánea y bien construida. Se equivocaban, como aquéllos dueños de emisoras de Los Ángeles y Filadelfia que se negaron a ponerla a principios de los años 50 por ser para unos “música étnica” y para otros propia de “guetos”. 

Katz provenía de una familia judía rusa de cuatro hermanos, su madre era actriz y su padre sastre, como el de Benny Godman 

El cómico y el músico

Aprendió a tocar el clarinete (y el saxofón) con 12 ó 13 años, no tuvo más remedio que dedicarse profesionalmente a él para mantener a su familia durante los tiempos de la Gran Depresión. Pero antes, en los años 20 y en su Cleveland natal, ya pisaba los escenarios ganando premios con su personal interpretación del clásico St. Louis Blues, mientras alternaba su trabajo en un restaurante chino con la narración de cuentos para niños acompañado de la big band de Doc Whippel. En los 30 participó en obras de teatro, bandas festivas y como locutor de radio. Tras la guerra en  se unió a las fuerzas armadas como animador y participó en el show de Betty Hutton. Su gran oportunidad llegó de la mano de Spike Jones (1), otro cómico que desarrollaba un estilo de humor musical derivado de los  Borscht Capades (2), género de vodeville yiddish parecido a las comedias de situación que los hermanos Marx intercalaban en sus películas tomando instrumentos musicales para sus delirios histriónicos. 

Técnica vocal que provenía de una anécdota que compartieron juntos en un estudio de grabación. Katz, tumbado en el suelo boca arriba, tarareaba el Tico Tico, cuando el técnico, desde el control, estalló en risas. Eso, mezclado con su acento yiddish, les dio la idea que les llevaría al éxito. 18 meses duró dentro del conjunto los City Slickers (o Skikkers) de Spike Jones, las largas y pesadas giras y un sueldo más bien escaso, en desacuerdo con el del jefe, le ayudaron a tomar la decisión de independizarse. 


Su primer productor discográfico, Spike Jones, vio en Katz no sólo a un virtuoso del clarinete sino también a un excéntrico cantante que podía hacer sonidos articulados como si estuviera haciendo gárgaras 
En 1947 saca al mercado su primer single Haim Atem Range (Home Often Range) y se lleva con él a los mejores músicos de Jones, con quienes forma los Mickey Katz & His Kosher Jammers (3). Graba para RCA Mickey Katz and his Orchestra (The Best of Mickey Katz). Después de este título y hasta su retiro, contabilizando unos 12 elepés y 100 singles durante 15 años sería fiel al sello Capitol, con el que firmó en 1950, “además de porque era una compañía joven y trataban mejor a los artistas, porque me concedían un 10% de los beneficios frente al 5% de RCA”, comenta el autor en sus memorias.


Si aceptamos que la parodia ocupa un espacio destacado en las simpáticas portadas de sus discos y en temas decididamente cómicos –auténticos sketches publicitarios- como Dovid Crockett o el Tico Tico, los argumentos instrumentales hacen perdurable su obra gracias a una erudición que prevalece sin descuidar la mordacidad. En 1951 inicia un proyecto que toma impulso en el 55 y llega hasta el 66, primero con adoptaría el nombre de The Family Danced, luego el definitivo Mickey Katz plays Music for Weddings, Bar Mitzvahs and Brisses, subtitulado en disco Simcha time (4) en los 60. 


Arropado por una banda de virtuosos y él mismo como maestro de ceremonias, el gesto cómico en la interpretación y la evocación visual de las letras, en un formato de canción comprimido, ágil y que mezclaba estilos europeos, caribeños y americanos, aseguraban un mensaje delirante 

Es este trabajo toda una coctelera de estilos en el que rigor instrumental viene marcado por una banda formidable. Eran profesionales que provenían de Broadway y de las Big Bands (de Goodman, entre otras) y continuaron una productiva carrera como excelentes músicos de estudio en el seno de Hollywood. Excepcionales solistas como Emmanuel Mendel (Mannie Klein) a la trompeta (fantástico emparejamiento solista con Katz en Frailach Jamboree, poderoso en Mendel`s o con sabor a blues en Bublitchki), Sy Zentner al trombón (impagable solo llorón en Trombonik Tanz), Sam Weiss a la batería (anticipando patrones del revival klezmer posterior en The Wedding Dance), Louis Singer con el xilófono definiendo el ritmo vertiginoso de Bar Mitzvah Special, el concienzudo bajista Larry Breen y el no menos incisivo y soberbio violín de Ben Gill (escuela húngara en Berele`s Sherele). Mención muy especial merece el pianista y cerebro de estos admirables arreglos, auténtica obra de orfebrería erudita y burlesca, Nat Farber

Con una banda hecha de virtuosos músicos y él mismo como maestro de ceremonias,  el gesto cómico en los instrumentos y la evocación visual, en un formato comprimido hecho de yuxtaposiciones de estilos, aseguraban un mensaje ágil y delirante.


La divina parodia

Para entender dicho mensaje hay que situarse en una época de transición tecnológica que nos lleva del teatro de variedades al locutorio radiofónico y de ahí al plató televisivo. Katz pasó sobre todo por un medio tan expresivo como la radio, donde en su programa ponía grabaciones de todo tipo de música judía (cantores de ópera, sinfónica, yiddish, israelí) mientras presentaba en inglés. 

Su bilingüismo, con ese característico acento, era una pieza fundamental de unión cultural en un discurso artístico que mezclaba temas populares americanos con ritmos propios de la tradición klezmer, como los bulgar-freilach (The Wedding Dance, Frailach Jamboree y Mazeltov Dances) o el más lento y cadencioso khosidl (Grandma`s Draidel). Las letras eran hilarantes, sin duda. Estaban ayudadas por una dicción bizarra que se ajustaba a su funcionalidad y capacidad evocativa. 

Pero no debemos olvidar que muchas de las historias descritas en ellas provenían de la experiencia del inmigrante. El clarinete de Katz gozaba de una articulación resuelta y cercana al habla y al mismo tiempo matizada por su raíz yiddish (“klezmer soul”). La sutileza del sarcasmo, la presteza en el fraseo y el control del volumen eran elementos que el juguetón y preciso Katz usaba en el clarinete y en la voz como prolongación de una personalidad posicionada en el presente americano y en el pasado europeo.




Katz usaba el clarinete y la voz como prolongación de una personalidad posicionada en el presente americano y en el pasado europeo. Al final de sus espectáculos solía incorporar su versión, igualmente cargada de nostálgica, de El Violinista en el tejado
En cuanto a la estructura y materia de estilo de los temas, ya indicábamos que su grandeza residía en la síntesis (puro cóctel) que lograba en una duración abreviada que rondaba los 2-3 minutos. La velocidad y la exactitud en los tiempos producían un efecto animado y sincrónico con gran capacidad expresiva. La banda estaba formada por un eficaz compendio entre conjunto klezmer y de jazz, que funcionaba tanto para hacer música de salón como callejera. 

Este esquema ha servido mucho después como el propio Don Byron o Uri Caine. En sus lecturas sobre clásicos. Otro factor determinante en el sonido de Katz, en la línea evocadora antes citada, era el exotismo que emanaba de cada uno de sus temas. En uno podías encontrar sabores de Hawai, algo latino, country, tango, música gitana, polka, vals, fox-trot, una mazurca, una marcha turca, etc... 


La música, en el medio radiofónico, debía ser consecuencia animada del mensaje oral, tener el suficiente poder descriptivo para evocar las situaciones cantadas en las letras
La mezcla entre popular y culto se inspiraba en los ritmos africanos de la jungle music de Duke Ellington, los sabios arreglos orquestales de Benny Goodman o de la tersura melódica de Cole Porter. La velocidad en los emparejamientos y esos cambios milimétricos de conjunto, pivotando sobre el cuarteto, también ha hecho que se le compare con otro gran innovador como Ornette Coleman. La energía contagiosa pudiera ser comparable a la de los grupos de Tito Puente o Pérez Prado. A su altura estarían grandes virtuosos-comunicadores de personalidad única como Louis Armstrong o Bola de Nieve.

 
“La mayor satisfacción personal que tuve dirigiendo mi programa fue el gran seguimiento que recibió. Miles de personas de toda condición y credo adoraban el haimish (calor hogareño) de la música judía y los vitalistas frailachs”

 Días de radio

Sobrevivió con lo justo ejerciendo como locutor de radio al sur de California entre 1951 y 1956, una de las épocas, en cambio, que mejor recuerda en su autobiografía: La mayor satisfacción personal que tuve dirigiendo mi programa fue el gran seguimiento que recibió. Miles de personas de toda condición y credo adoraban el haimish (calor hogareño) de la música judía y los vitalistas frailachs”. Muchos de sus oyentes eran personas mayores que disfrutaban de su jubilación en Florida y que llenaban sus días con clases particulares de música latina… “Las mamás y los papás judíos adoraban el vals. Una pareja me contó una historia adorable. Se fueron a Miami y mientras tocaba la banda de Pupi Campo en un de los hoteles, se pusieron a bailar. Papá Sam empezó a pisar los pies de mamá intentando llevar el ritmo latino. Finalmente, su mujer le dijo: “Oye Sam, no te parece este vals es un poco rápido?; Deben de estar tocando Fox-trot”, le contestó él.


Simcha Time, completa y variada coctelera 


A medida que avanzaba la década de los 60, tocaba esporádicamente con su grupo. Tras participar en la obra de teatro The Fiddeler on the roof (1965), aparece con su banda en la película de Julie Andrews Thoroughly Modern Millie (Una chica moderna, 1967). Poco después se retiró, cuando este género acusaba una crisis que llegaría hasta la década de 1980. El homenaje hecho por Don Byron en 1993 (iniciado a finales de los 80) venía a demostrar, dada su ajustada lectura sobre los originales, la frescura y modernidad de su música. Byron añadiría otros grandes temas no recogidos en este disco referencial que hemos glosado, como Seder dance (variación literal sobre La danza del sable de Khachaturian), C´est si bon (exquisito jazz afracesado), Kiss of meyer (tango canalla roto por un segmento de música balcánica) o Sweet and Gentel (otro esquema de corte y pega entre un estilo y efusividad klezmer, aquí con un patrón de cha cha chá afrocubano).

La reflexión que introduce este texto se suma a todo lo dicho para revalorizar la figura de Mickey Katz, alguien que no hizo una música para el puro divertimento ni fue sólo un bufón mediático, sino un músico que usaba la comedia y la parodia para innovar. Con virtuosismo, alegría y algo de excentricidad, en la tradición de los antiguos y también de los modernos  klezmorin, con el júbilo de la boda judía puesto sobre la mesa, convirtió el humor en una potente arma de aculturación pacífica en tiempos difícilesLas palabras con las que se abre su autobiografía parten del Holocausto, no de su fecha de nacimiento: “Tal vez  tuve la intención de utilizar mi voz como una advertencia de que la historia no debe repetirse”. 

Notas:

  1. Barbara Kirshenblatt en American Klezmer, Its Roots and Offshoots
  2. En Dumb Nutzies parodian a Hitler, Goebbels y otros líderes nazis, no podemos afirmar que Katz formara parte aún del grupo de Spike Jones.
  3. Borscht Belt, también llamada los Alpes Judíos, era un área residencial a 150 km al noroeste de Nueva York en la que judíos de clase media pasaban sus vacaciones desde 1930 hasta, más o menos, los 70. El actor yiddish Boris Thomaschevsky abrió allí un local que bien pudo ser el origen de este género, que llegó hasta Broadway y fue apoyado por el hijo de Katz, el exitoso productor teatral y musicales de Boradway (Cabaret, Chicago) y también actor (maestro de ceremonias en Cabaret, la película de Bob Fosse de 1972) Joel Grey (Cleveland, Ohio, 1932), padre de la actriz Jennifer Grey (Dirty dancing). 
  4. La comida usada para dar nombre a los grupos, como harían las bandas neo-klezmer Nosh, Lox & Vodka, Hot Lakes y Shawn`s Kugel.
  5. “Simcha Time”, de la voz sameyach, textualmente “tiempo de gozo o de alegría” jasídico. Podía funcionar como nombre propio, masculino para los askenazíes y femenino para los sefardíes.
Artículo revisado originalmente publicado en el nº86 de la Revista de cultura Raíces.




Dovid Crockett 

Born in the wilds of Delancy Street

Lived on gilfilte fish and kosher meat



Lived in the wilds so he knew not a tree

Flecked him a chicken when he was only three



Dovid, Dovid Crockett; King of Delancy Street.

In eighteen-toiteen, he fought "Indianes,"

Den came the "Litvaks" and the "Galitzianes,"

??? redskins all over the shteitle,

He never lost his head...he never lost his sheitle.



Dovid, Dovid Crockett; King of Delancy Street.

He went down south, lookin' for a meidle.

Met a little tsatskele named DaisyFreidle.

From near und far, dey came to the "chippie,"

I think that's coloquial for "chuppah?"

Elected him president of the B'nai Mississippi.



Dovid, Dovid Crockett; King of Delancy Street

He went out west on his small horse, Schloim Sam?,

Took along Daisile, his wife, alles schoen,

Schloim hat g'fliet--like and air-a-plane,

He got to Las Wegas ahead of the train.


Dovid, Dovid Crockett;
(he vent up to the crap table with a full pocket)
Dovid, Dovid Crockett; King of Delancy Street.

He shot like a gembler, owner of die veld,
Up came two sixes...und drer d'geld.
He felt very sad, dat's my opinion,
He vould of said kaddish...but he couldn't find a minyan.

Dovid, Dovid Crockett,
(he lost his pants an' he vent home nahkid),
Dovid, Dovid Crockett,
He's back on Delancy Street.










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