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02 diciembre 2016

ERNST REIJSEGER Voces de la Tierra


De la refinación clásica al vocablo jazzístico más libre, de los coros ancestrales de Cerdeña a la mirada naturalista de Werner Herzog, Ernst Reijseger, holandés errante de carácter abierto y viajero, lleva años interpretando el grito de África con un proyecto que conmueve y provoca una sonrisa al mismo tiempo

La música de Ernst Reijseger (Amsterdam, 1954) no puede ser acotada por estilo alguno, ni en términos jazzísticos, ni tampoco en los académicos o de cámara de los que procede un instrumento de filiación clásica como el violonchelo, instrumento que en sus manos respira libertad, inconformismo, aventura. El aficionado al jazz empezó a saber del chelo indómito de Reijseger a través de músicos americanos que llegaban a Europa para intercambiar experiencias. Desde los años 70 las agrupaciones de la singular y estimulante escena holandesa ya daban que hablar en la vanguardia. El Willem Breuker Kollektief o la ICP Orchestra eran irreverentes y virtuosas formaciones con un pie en la música popular, otra en la contemporánea y la tercera en el jazz más rompedor. La ICP era algo más radical (Jubilee Varia, 1997 hatOLOGY) y en ella podíamos encontrar tres "maestros holandeses". En el excepcional Dutch Masters (Soul Note 1987-1991) Steve Lacy y el trombonista George Lewis se reunían en Milán con una sección rítmica de sueño y pesadilla: Misha Mengelberg al piano, Reijseger al chelo y Han Bennink en la batería, una puesta a punto sin bajo de la cita previa Regeneration (Soul Note 1983). 

Situado en este espacio de relectura incisiva sobre Monk, con un pie en la figuración caprichosa y otro en la intensidad del free y la obra abierta, Reisjeger dio un pasó más hacia el lenguaje abstracto, de creación instantánea y estructuras atonales, al colaborar en Continuum (Winter & Winter) con otros dos músicos mayúsculos e innovadores: George Graewe y Gerry Hemingway. Justo este otoño entrega un nuevo trabajo The Volcano Symphony junto a una de las agrupaciones más prestigiosas de la música barroca, la española Forma Anticva.



La original exuberancia de una propuesta como ésta, que sitúa al chelo en terreno africano, recae en el equilibrio y versatilidad que éste facilita, adoptando usos que transcienden su función habitual para funcionar como guitarra, tambor o mbira 

Pero lejos de estos ámbitos, su instrumento cantó a las voces terrenales de Cerdeña (Tenore e Concordu de Orosei) en una serie publicada en el sello Winter & Winter que inició a finales de los 90. Ahí nos encontrábamos con un formato singular de coro y voz solista, la del chelo, que tenía que ver con cantos populares arcanos de la isla, basados en técnicas guturales y de armónicos  bajo un enfoque de música de cámara contemporánea con improvisación. Había una comunión de elementos en la que el chelo improvisaba sobre el coro en una expresión que sugiere un rito, algo antiguo que sonaba nuevo.

"Es un chelista magnífico que puede hacer lo que quiera. Podría tocar toda la Guerra Civil Americana si quisiera con su chelo"                    Werner Herzog
El espíritu de aventura es una condición imprescindible en todo músico inquieto. Ahora bien, nadie que se adentre en tierra africana puede ir a descubrirla sin estar preparado. Tan importante es la pericia como más incluso los acompañantes en la aventura. La unión de chelo, voz-percusión y piano, la fórmula de Ernst Reijseger-Mola Sylla-Harmen Fraanje, es un viaje cultural, emotivo y desnudo entre nuestra cultura europea y la subsahariana.

                                       
Count till zen
(Winter & Winter 2015)
Invención sobre ancestros, música descarnada y veraz que ya ha alcanzado su máxima expresión en un mensaje de esperanza y llanto,  "Cuenta hasta Zen" es la culminación de una mirada profunda a África que se remonta al 2003 en Janna
Es la improvisación, nuevamente aplicada como rito y en patrones sencillos que crecen en expresión, la que permite elevar los cantos y la que al final fabrica una música veraz, alegre hasta lo infantil, triste cuando tiene que serlo y cercana en aquellos detalles pequeños pero significativos que penetran y se alojan en el corazón, a veces partiéndotelo, como hacen las sonrisas de los niños del Tercer Mundo en las fotos que no podemos mirar. Así se hace tangible un grito sordo.


"Prefiero al enemigo que no se esconde" 
Noon, tema recogido en Janna

Es una música llena de colorido y ritmo, alegre y vital pero pero también triste y quejumbrosa en los temas más lentos y oscuros. La temática ya viene marcada en Janna y la autoría recae en su mayor parte en Sylla, aunque Reijseger participa de los arreglos. Las canciones tratan de diversas cuestiones, la mayoría giran alrededor de la secuelas y diferencias que ha dejado a su paso para la cultura y la sociedad autóctona la presencia de la colonialismo francés. Por ejemplo se trata la educación del idioma o de héroes como Juana de Arco, lo que es civilizado, lo de fuera, y lo que no lo es, lo de la tierra senegalesa. También se cuentan historias de persecución y atropello a líderes religiosos alrededor de la figura de Amadou Bamba. O historias de amor imposible por el distito rango social que separa a la pareja. 


Ernst Reijseger-Mola Sylla-Harmen Fraanje

Este trío, con otros colaboradores, ha dado forma a la música escrita por el compositor holandés para el cineasta alemán Werner Herzog en obras de cine documental como Requiem for a dyning planet, The Cave of Forgotten Dreams, My Son My Son What Have Ye Done y la película de este mismo año Salt & Fire

No parece tan lejano el disco con el que inició este proyecto porque en realidad la esencia no ha cambiado. Siguen siendo tres los miembros, pero en Janna, punto de partida, el viaje a las zonas rurales del África occidental, era si cabe más profundo y desnudo, pues en la posición que de un tiempo a esta parte ocupa el piano lo hacía Serigne C.M.Gueye con las percusiones típicas de la zona del sur de Senegal. Este primer encuentro fue impactante al situar al chelo en la tierra, en el polvo de un territorio sin asfaltar, entre la desgarradora voz de Mola Sylla (que incomoda cuando alcanza el grito) y las percusiones insistentes y sencillas. 


Janna 
(W&W 2003),
 inicio del viaje cuyo título viene del nombre de la niña de la portada sostenida por un abuelo holandés

El revulsivo que dio pie a este proyecto, y del que parten no pocas composiciones originales que se completan con temas tradicionales en lengua wolof, fue Mola Sylla (Dakar, Senegal, 1956), músico senegalés asentado desde 1987 en Amsterdam cuya voz estremeció a Reijseger cuando le oyó cantar en un programa de radio. Sylla, además de voz introduce pequeños instrumentos típicos africanos, que además de adornar las melodías configuran el paisaje rural de este viaje sonoro. Pero sin duda, la fecundidad de una propuesta como ésta, que sitúa al chelo entre voces y percusiones africanas, recae en la versatilidad expresiva de éste, que adopta usos que transcienden su función habitual para funcionar como guitarra, tambor o mbira (pequeño instrumento africano de percusión metálica).

La combinación de voces y ritmos repetitivos dentro de la tradición africana parten un patrón que se amplían en las improvisaciones, que pueden alcanzar, en los temas más desconsolados y dramático empujados por trémolos con arco, una duración mayor. Percusiones pequeñas que imitan a pájaros y la presencia de la voz se adueñan de un discurso que se desarrolla de forma precisa y disciplinada, pero sin olvidar el regocijo que provoca una música desprovista de cualquier lastre intelectual.




Al violonchelo la voz le canta, le grita y consuela mientras  percusión y  también piano le incitan y arropan en un brillante  y original intercambio de voces. El instrumento de cuerda baja a la tierra, se tira al suelo, da saltos, se ensucia y juega en los charcos mientras "Cuenta hasta Zen"

                                    
Down deep 
(W&W 2013)
Segundo trabajo en este viaje a África. La incorporación del piano de Harmen Fraanje redefine el proyecto

El cambio cualitativo, contraste entre sonoridades africanas y armonización clásica y de jazz, llega con el pianista Harmen Fraanje (Roosendel, 1976). La idea original a trío se mantiene, pero la expresividad adquiere una dimensión refinada, culta pero adaptada a las fraseos cortos, a un toque percusivo sutil y a una construcción que usa moldes repetitivos y capacidad de acompañamiento melódico. Fraanje da clases magistrales en el conservatorio de Amsterdam y ha tocado con infinidad de grandes músicos de todas partes, del mundo del jazz  americano como de Madagascar. En la actualidad divide su trabajo entre este trío y el sexteto del contrabajista Mats Eilertsen (Rubicon, ECM 2016).

Voz que conmueve y estimula en su canto vivo, pero que también estremece cuando se alza poderosa entre el dolor y la protesta
Count till Zen 
tercer y último álbum y 
posiblemente la muestra más completa de su discurso

Invención sobre ancestros, música descarnada y veraz que ya ha alcanzado su máxima expresividad en un mensaje que une esperanza y llanto, "Cuenta hasta Zen" es la culminación de una mirada profunda que se remonta a Janna en 2003, primer viaje de inmersión en tierras del Africa Occidental de este holandés errante que es Ernest Reijseger.


Discografía de Ernst Reijseger en Winter & Winter por Distrijazz España/Portugal
REIJSEGER-SYLLA-FRAANJE en Alternatilla Jazz en Mallorca





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