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26 noviembre 2016

BRAD MEHLDAU Una voz un eco


UNA VOZ, UN ECO

Encontrar la independencia creativa en un simple verso pianístico. Esa podría ser la frase que definiría el estilo de Brad Mehldau. Su arte y modernidad en el piano de jazz abarca el pasado abrazando el presente, desarrollando un discurso exigente y popular al mismo tiempo que esta compilación recoge en 4 cedés de conciertos en solitario 


Conocida es la ambivalencia anímica y literal de las dos manos de Brad Mehldau. De las cualidades para atrapar una sensibilidad clásica y vestirla de contemporánea habla su inventiva. Su estilo se expresa en los márgenes de la tonalidad sin hacer uso de los esquemas disonantes de otros autores del jazz contemporáneo como Keith Jarrett, Andrew Hill, Marilyn Crispell o Paul Bley. Se ha escrito mucho del legado romántico, que parece haber atemperado, del refinamiento melódico evansiano, más como un influjo emotivo que de estilo, del rico juego sincopado monkiano, que le permite perderse por vericuetos inimaginables, o de cómo puede pasar de éste al contrapunto bachiano con una naturalidad pasmosa.

La madurez interpretativa de Mehldau no ha economizado en gestos, participa de los recursos apasionados, de la herencia de los grandes pianistas de jazz y de las intrincadas líneas melódicas que cruza cuando escala en emoción. Su personalidad conjuga un hondo calado intelectual, el virtuosismo y la complicidad para describir la pasión. Posee el poder de convencer  y de seducir. Su abanico creativo, como decimos con un pie en la tradición del standard y la improvisación del jazz, otro en el mundo clásico y otro en el folk-rock y pop, se reparte en estos cuatro discos en otros tantos ejes temáticos: Dark/LightThe ConcertIntermezo/Ruckblick y E Minor/E Major.

El peso de equivalencias entre las partes del trío, con un pianismo caudaloso y pleno de ideas brotando a cada instante, pedía una conversación en solitario. La primera llegaría con Elegiac Cycle, trabajo en estudio de 1999
El arte compartido en Mehldau se ha centrado principalmente (salvo las colaboraciones con Joshua Redman, Pat Metheny, Marc Giuliana o Anne Sophie Mutter) en el formato clásico de trío según lo concibió Bill Evans. En sus primeras entregas discográficas (las demediados de los 90 para Fresh Sound) ya apuntaban una capacidad única para las transiciones lineales y el desarrollo temático con recapitulaciones. 

En el directo desde el Village Vanguard neoyorquino (The art of the trio vol. 2) se pudo calibrar el inmenso potencial expresivo del pianista junto a Jorge Rossy y Larry Grenadier. Desde entonces, el grupo sigue perteneciendo a la mejor tradición del trío, aunque el peso de equivalencias entre las partes pedía una conversación en solitario. La primera llegaría con Elegiac Cycle como trabajo en estudio con bastante pese conceptual detrás en 1999.


En Mehldau nunca cesa la refinación revestida de un sutil y cerebral color barroco. Su construcción reinventa las canciones populares al llevarlas a parajes insospechados, desnaturalizadas en su lógica gramatical pero nunca alejadas de su emoción 
  
Songs –disco angular para calibrar la evolución de su estilo– perfila de forma algo otoñal el enfoque con el que en la actualidad configura sus repertorios: estándares de jazz, clásicos de la canción y temas procedentes del pop y el rock (For all we know, Bewitched, bothered and bewildered, Exit music for a film) conjugando el presente con el pasado más remoto de la canción de jazz de Cole Porter o piezas que se remontan a principios del siglo pasado. Monk nunca se fue, aunque no se cite literalmente. 

Por parte del espacio integrado de pop y folk-rock al conpeto standard, que suele adoptar un tono de solemnidad y aristocracia fingida, además de Radiohead o Nick Drake de sus inicios, Mehldau ha ido incluyendo en su recitales a piano solo a los Beatles (Blackbird), The Verve (Bitter sweet Symphony, vídeo) a Nirvana (Smells Like Teen Spirit) y también a músicos sin catalogación posible como Paul Simon.



La primera entrega en solitario extraída de un concierto fue Live in Tokyo (2004). Con él Mehldau entra en la historia de esa clase de eventos discográficos registrados a piano solo que arrastran a un gran número de seguidores, clásicos o de jazz, como en su día lo fueron los de Keith Jarrett. Los temas propios se construyen desde modos repetitivos y se abren paso a través del cruce de líneas. Como ya señalábamos antes, hay una predilección por cierta época, los años 20 y 30 Cole Porter con stride llevado a Bach, aunque George Gerhswin sea el autor más y con Monk entre en un desafío deconstructivo de variaciones inauditas. 

En todo este tiempo, pese a abandonar el sentimiento romántico en el que flotaban sus progresiones melódicas, lo que no ha dejado de lado en solitario Mehldau, y que ya aparecía en Elegiac Cycle, es el dominio de patrones repetitivos, especulación meditativa articulada por adiciones e impulsos sensitivos

En todo este tiempo, pese a abandonar el sentimiento romántico en el que flotaban sus desarrollos y progresiones melódicas ahora más dirigidas al gospel, lo que no ha dejado de lado en solitario Mehldau, y que ya aparecía en Elegiac Cycle, es el dominio de patrones repetitivos, especulación meditativa articulada por adiciones e impulsos sensitivos.

En Mehldau nunca cesa la refinación revestida de un sutil y cerebral color barroco. Su construcción reinventa las canciones populares al llevarlas a parajes insospechados, alejadas de su lógica gramatical pero nunca de su emoción.

BRAD MEHLDAU 
TEN YEARS SOLO-LIVE


Lista de temas: DARK/LIGHT Dream Brother; Blackbird; Jigsaw Falling into Place; Meditation I – Lord Watch Over Me; And I Love Her; My Favorite Things; This Here; THE CONCERT Smells Like Teen Spirit; Waltz for J. B. ; Get Happy; I’m Old Fashioned; Teardrop; Meditation II – Love Meditation; Holland; Knives Out; INTERMEZZO/RÜCKBLICK Lost Chords; Countdown; On the Street Where You Live; Think of One; Zingaro/Paris; John Boy; Intermezzo in B-flat major, Op. 76: No. 4; Junk; Los Angeles II; Monk’s Mood; Knives Out; E MINOR/E MAJOR La Mémoire et la Mer; Hey You; Bittersweet Symphony/Waterloo Sunset; Intermezzo in E minor, Op. 119: No. 2; Interstate Love Song; God Only Knows


Brad Mehldau: piano Nonesuch Records 2015




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