INICIO

08 agosto 2016

RELATOS DE TIERRA Y MAR- Canción de un inmigrante


Procedente de San Petersburgo, hijo de rabino, Moishe Gershowitz alza la vista y ve maravillado la Estatua de la Libertad. Se coloca un poco más alto para tener una visión más amplia de la gran ciudad. Justo en ese instante, un golpe de aire se lleva el sombrero con la única dirección de contacto de la que disponía en Nueva York

Todo lo que tenía iba allí. El único enlace entre la vieja Europa y el Nuevo Mundo en un pequeño papel con la dirección de un tío suyo. El barco, como era habitual en esos años de finales del XIX y principios del XX, iba a rebosar.  Miles de judíos rusos y de Europa del Este como Moishe emigraron a América por las persecuciones de 1880. Ya instalado, encontró trabajo primero como mecánico y luego se quedó como pastelero. Pasado un tiempo, pensó que debía cambiar su apellido -algo que era costumbre entre los judíos que llegaron a América-  de Gershowitz por otro que sonaba parecido en inglés: Gershwin. Conoce o quizá se reencuentra con Rosa Brushkin, una joven exiliada nacida como él en San Petersburgo.


En 1898, en el modesto barrio de Brooklyn, nace Jacob Gershwine. George fue un niño travieso que vivió en las calles de una ciudad que crecía y crecía cada día con nuevos rostros y viejas historias de vidas pasadas,  en donde la supervivencia estaba a la orden del día. Se interesó pronto por la música y tuvo un par de maestros de piano. Uno de ellos era húngaro y le enseñaría arias hasta que su padre dijo basta. Ya entonces sus aptitudes con este instrumento eran únicas. Por eso en sus primeros trabajos pudo dar buena cuenta de su oído y virtuosismo a cambio de unos centavos tocando el piano en el Tin Pan Alley, lugar donde se interpretaban temas escritos por músicos un poco mayores que él y cuyos apellidos también delataban su procedencia: Irving BerlinJerome Kern o el letrista Oscar Hammerstein.

La pequeña e incipiente industria musical y del entretenimiento ocupaba edificios a ambos lados al oeste de la calle 28 con la 45. Algunas ya tenían oficinas cerca de la esquina con Broadway.


El Tin Pan Alley, "la calle de las canciones", era el punto de encuentro donde se pagaba para poder oírlas en directo, puesto que no se había inventado aún el gramófono. Aprendió pronto a incorporar a su estilo ese pulso comunicativo, espontáneo y ligero que pedían las canciones  tocadas y cantadas en público. Unos temas que eran una estimulante mezcla de gustos musicales europeos y americanos.



Se convirtió en el compositor de moda. Pasó por Broadway y luego por Hollywood. Las  canciones para los musicales eran positivas y románticas. Algunas de las más hermosas de los años 20 y 30, como I`ve got rhythm, fueron posibles gracias a su alianza con su hermano mayor Ira, excelente letrista. Los hitos de su carrera serían Rhapsody in blue y Porgy and Bess
Gershwin era consciente del potencial de la música popular, del jazz y del blues, expresión máxima de la cultura americana, pero quería aprender más. Se fue a Europa como el compositor popular más importante de América para estudiar con Ravel y Alban Berg. “¿Y usted quiere que yo le enseñe música cuando le adoran millones de personas? Enséñeme usted a mí cómo lo hace”, se dice que le preguntó Ravel. 

De su estancia en París se trajo partituras de Debussy y algunas bocinas de taxi.que introduciría en An American in Paris (1928), una pieza rebosante de color y ritmo, impredecible en el cruce de voces y cambios de registros, que se abre a la suavidad de melodías flotantes. La película Un Americano en París (1951), dirigida por Vicente Minelli, contaba como protagonista con el actor y bailarín Gene Kelly.


Demasiado rápido, demasiado bueno. Gershwin muere tempranamente en 1937 tras entrar en coma debido a un infarto cerebral. "La era del jazz", como la bautizó Scott Fitzgerald una década antes de darla por muerta en el final de El Gran Gatsby, ya pasó. Su música sigue latiendo desde el corazón de Manhattan.




No hay comentarios:

Publicar un comentario