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26 agosto 2016

FRED LONBERG-HOLM Valentines

FRED LONBERG-HOLM VALENTINES


El violonchelo es un instrumento asociado a una elegancia clásica de la que emana un lirismo amplio, elevado y poético. Afincado en Chicago, procedente de la prestigiosa Julliard School, Fred Longberg-Holm podría presumir de escenarios de etiqueta y en cambio lo hace de situaciones underground. El motivo de ello es una inquietud por extraer todos los sonidos a su instrumento y no ceñirse a estilo musical alguno, dejando a un lado los formalismos (se define como anti-chelista) o cualquier restricción como intérprete a través de su faceta como improvisador. De su producción rescatamos este epistolario en tres entregas que fue Valentine, dedicado al primer chelista de jazz, de los años 50 y 60, Fred Katz.


Ya desde los años 90 del pasado siglo se llevaron a cabo interesantes y destacados proyectos que han ido haciendo visible el música de cámara en grupos de jazz. Bill Frisell, Dave Douglas Five, John Zorn con sus distintos Masadas en Bar Kokhba y String Trio, desde Europa el sobresaliente Napoli`s Walls de Louis Sclavis  ponían énfasis en un esquema de cámara híbrido-sin-piano que ha devuelto protagonismo a instrumentos como el violonchelo. 


Fred Lonberg-Holm, músico curtido en las afueras del jazz y en una ciudad tan abierta a estilos como Chicago, rinde un poético e inconfromista homenaje en el tríptico Valentine al primer violonchelista de este género: Fred Katz 

Fred Lonberg-Holm (Delaware, 1962), que se formó con algunos de los más influyentes autores de la vanguardia americana de la segunda mitad de siglo XX como Anthony Braxton, Morton Feldman, Bunita Marcus o Pauline Oliveros, ocupa el espacio de este instrumento en las expresiones más avanzadas del jazz y lo hace donde lo hicieran Tom Cora, Hank Roberts o Erik Friedlander y ahora Daniel Levin. Para ello extrae todo los recursos de su instrumento a través de un exhaustiva puesta al día del instrumento y de su capacidad técnica (con arco y pizzcato), mutando el sonido entre timbres acústicos y electrónicos o desfigurando en un gesto todo perfil melódico.

La versatilidad del músico, mente e instrumento, se han puesto al servicio de incontables grabaciones para grupos de rock como  God Is My Co-Pilot, Pillow, Super Chunk o Wilco y ha compartido escenario con improvisadores tan reputados y distintos como Nels Cline, Tony Malaby, John Butcher, Peter BrötzmannJoe McPhee, Peter Kowald, Nicole Mitchell, Torsten Muller o Jim O'Rourke. Fundó la  The Lightbox Orchestra y participa en The Boxhead Ensemble, ambas formaciones afincadas en Chicago. 

Pero es su Trio Valentine, el que aquí nos ocupa, y su participación en un contexto tan acaudalado como el de Vandermark 5  (Beat Reader, Atavistic 2007) por el que se dio a conocer. Entró en este grupo decisivo  en sustitución del trombonista Jeb Bishop, siendo como era una conjunto de "metales". Claro que el proyecto de Ken Vandermark echó a andar con una guitarra eléctrica, y de incendiaria y seudo-guitarrística cabría considerar su transfiguración aquí. 
"Fred Katz fue el primero en hacer swing con el cello"
Fred Longberg- Holm 

Hace un día soleado, espléndido. Unas imágenes apacibles y alegres de veraneantes disfrutando al borde del mar tenían el acompañamiento rítmico de una brass band típica de Nueva Orleáns. Todo el mundo a bailar y a beber cerveza. De repente, de una ventana sale el sonido de una suave melodía clásica que sirve para decorar imágenes bucólicas tomadas en 1958 en el festival de la ciudad portuaria de Newport (norte de Nueva York). Se trata de Fred Katz interpretando la más famosa suite para violonchelo de Bach. En ese histórico vídeo justo después sale la elegante Annita O`Day... 

El tríptico Valentine se inicia en el 2000 y llega en tres publicaciones en Atavistic hasta 2007, aunque el trío con el mismo nombre siga activo (Jason Roebke contrabajo y Frank Rosaly batería). Con él se rinde homenaje a Fred Katz, uno de los primeros chelistas que incorporaron este instrumento en los años 50 en los grupos de Chico HamiltonLo más llamativo de este proyecto es la cantidad de músicas, las facetas y caras que proporciona un grupo tan reducido para un formato de canción como medio de expresión en el que caben, por supuesto, mucho swing pero también country folk, efervescencias del rock de Jimi Hendrix y la improvisación libre. La gran beneficiada de esta estructura reducida y concentrada en la duración de las piezas como en instrumentos es la melodía.

Su poder de evocación, las líneas abiertas en un espacio estructurado, sobre todo  unos ritmos distendidos que pertenecen a una narración melódica como distraída, hacen de esta trilogía un epistolario de hechi­zante lirismo. 


A Valentine for Fred Katz (Atavistic, 2002) recoge temas del pionero chelista  que casó el chelo con el jazz. Aquí la idea es hacer una lectura actual de lo que aquél músico consiguió,  que fue reinterpretar el swing y con ello los tiempos y las melodías. El chelo de Lonberg-Holm toma la dirección narrativa. En este primer disco Glenn Kotche está a la batería, luego Frank Rosaly (Vandermark 5) ocupará su puesto.


Other Valentines (Atavistic, 2005) tiene un repertorio basado en composiciones propias y del contrabajista Jason Roebke aunque resulta interesante ver trasladado a este formato a  trío canciones más que composiciones de autores de estilos tan alejados como Gil Scott-Heron, Syd Barrett, Jeff Tweedy, Sun Ra y Cat Power 


Terminal Valentine (Atavistic, 2007) es posiblemente la entrega más conseguida y también la más exigente. Una mayor interacción entre el grupo, que favorece un menor protagonismo melódico del chelo por la simbiosis con el arco del contrabajo, y en suma una capacidad expresiva que fluye sin restricciones de espacio y tiempo, dan lugar a una escucha más amplia y emocionante. Algo tendrá que ver que esta música original de Lonberg-Holm fuera concebida para su cuarteto Terminal Four




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