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20 junio 2016

MARILYN CRISPELL La conquista del silencio (piano solo, dúos y tríos)

Su presencia en el jazz avanzado la sitúa en una posición destacada, pese a una actitud discreta, sonriente y tímida. Ya sea en solitario, en dúos o tríos como en su nuevo trabajo In Motion, con el baterista Richard Poole y el contrabajista Gary Peacock, la pianista de Woodstock ha incorporado a un estilo exigente y abstracto una dimensión melódica abierta a silencios. Repasamos su carrera y sus más recientes colaboraciones 
Autora a la vez vinculada a personalidades de la escena del free jazz y de la composición contemporánea durante las décadas de 1970 y 80, la pianista Marilyn Crispell (1947, Filadelfia, Pensilvania) ofrece hoy un sonido exigente y comunicativo, edificado desde la improvisación libre y una escucha dialogante. Su discurso se expresa preferiblemente en un contexto íntimo, que si bien no es místico sí al menos se torna reflexivo. En cuanto al estilo, es una síntesis de personalidades (Cecil Taylor, Paul Bley, John Coltrane) y conexiones (libre improvisación, serialismo meditativo y folk sueco). En las dos últimas décadas, partiendo del fundamental Nothing Ever Was, Anyway (1995), ha suavizado el perfil atonal de un estilo afianzado en su pasado académico contemporáneo (Stellar Pulsations/Three composers) y compartido con la fría intelectualidad de un autor como Anthony Braxton.

Formó parte del cuarteto del pionero de la AACM durante 10 años, desde finales de la década de 1970. Este conjunto resultó decisivo más adelante por los vínculos establecidos entre sus miembros. Ya en los 80 afianzó su presencia en solitario al tomar el puesto de solista en la renombrada ópera  X, The life and times of malcolm X (1986) del también pianista y figura determinante en esa década Anthony Davis. Justo en ese tiempo publica una de las tres obras decisivas en su carrera. 



En solitario, como la gran improvisadora que es, su música avanza sobre un sentido estructurado de motivos que basculan entre un toque atonal de gran refinación tímbrica y una musicalidad reflexiva

  • Obras fundamentales. Estos tres trabajos contienen todo el potencial creativo de la pianista.



For Coltrane (Leo Records, 1987-1993) se hace más relevante hoy si cabe para entender la evolución de una carrera y una personalidad que entonces se daba a conocer y que ahora ofrece un prisma estilístico que se refuerza, como hizo el gran saxofonista hacia el final de su obra, en una mentalidad expansiva que eleva su discurso desde el interior. Un disco clave para esta especie de vuelta a unos principios de estilo en los que conviven estructura, amplitud y silencio.



Santuerio (Leo Records, 1993) 

Reunió a un grupo con unas capacidades técnicas y expresivas fuera de lo común, un ejemplo perfecto de transposición del mundo académico contemporáneo a una creación abstracta estructurada y libre. Marilyn Crispell, Mark Feldman, Hank Roberts y Gerry Hemingway (piano, violín, chelo y batería) evitan las conexiones con el Braxton Quartet, yendo más allá de un conjunto aparentemente de cámara. No esperen encontrar alusiones a conjuntos de cámara, no esperen un lenguaje atonal redefinido por el contacto improvisado. Es un lienzo hecho de texturas, de minúsculas partículas sonoras en contraste con un empuje colectivo donde se esculpe de verdad el auténtico jazz contemporáneo, aquél que se siente en el estómago y en el intelecto. Una interesante continuación de este  cuarteto abstracto y gozoso será luego Noir junto a Urs Leimgruber, Fritz Hauser and Joelle Leandre.





Nothing Ever Was,  Anyway con Paul Motian y Gary Peacock (ECM, 1997)

Esta obra maestra, un punto y aparte en la concepción del trío que traería luego a su manera Melhdau, llegó justo a tiempo en la carrera de Crispell. Antes de ella había entregado trabajos tan sólidos y renovadores como los citados. Pero al lado de Motian y Peacock suponía más un viaje que una lectura sobre el trabajo de la cantante y compositora Annete Peacock, personalidad muy cercana, se diría complementaria, del gran Paul Bley en la construcción vocal y como letrista. Este sonido opera sobre el trabajo melódico, rítmico y tímbrico una formulación estática e introspectiva, como sumida en una lenta ensoñación. Después de Bill Evans y Keith Jarrett, la modernidad llega a este formato gracias a una expresividad indolente ceñida al instante pero ajena al pasado (anyway...) 

  • Colaboraciones 


Crispell  ha colaborado con altoístas como Tim Berne y Stefano Maltesse y también a dúo de piano con nuestro Agustí Fernández en 1993, hermano gemelo en un espacio creativo que comparte vínculos con Cecil Taylor y el free jazz y la música contemporánea europea. Del resto de colaboraciones recientes habría que destacar las novedades a trío con Gary Peacock y Richard Pool, recién editado por Intakt, donde también está saliendo su producción a dúo junto a Gerry Hemingway. El último título publicado en ECM fue el recomendable que hizo con Gary Peacock, que repasamos más adelante además del trabajo, también para este sello, con el clarinetista David Rothenberg



La pianista siente especial querencia por los pequeños formatos y el soliloquio. Su estilo se sitúa en un punto intermedio entre la impulsiva construcción atonal de Keith Jarrett y los espacios latentes de Paul Bley



Con Mark Helias, en sustitución de Gary Peacock, y Paul Motian en Storyteller
  • TRIO


MARILYN CRISPELL, RICHARD POOLE & GARY PEACOCK
In Motion
Marilyn Crispell  (piano), Gary Peacock (contrabajo), Richard Poole (batería)
Intakt, 2016 / Distrijazz  


Se tiene la sensación de que cuando se escucha a Crispell en alguno de los tríos en los que ha participado, es posible que condicionado aún por la escucha líquida que emanaba de Nothing ever was, el formato adquiere una dimensión distinta, algo en lo que el espacio y los criterios melódico-rítmicos y de timbre se convierte en una realidad difusa. Baste recordar en los que estuvo últimos 20 años, además del histórico ya citado con Peacock y Motian, junto a Barry Guy and Gerry Hemingway o Paul Lytton en su lugar, y el de  Mark Helias Tyshawn Sorey en 2014.

Peacock,Poole, Crispell


Pese a contar con uno de los protagonistas de Nothing ever was, el ya muy recuperado Gary Peacock, la atmósfera que desprende este In Motion es radicalmente distinta a aquél. Intensa, aristada, dramática, urgente y musculosa, abstracta pero con pegada en el estómago, este trío, si no fuera porque concentran más su mensaje, estaría más cerca del trío de los 70 de Keith Jarrett con Charlie Haden y Paul Motian que cualquier otro en los que haya participado. A excepción del reciente -ya citado- que le unió con Sorey y Helias.

  • DÚOS 



MARILYN CRISPELL & GERRY HEMINGWAY
Table of Changes 
Marilyn Crispell (piano), Gerry Hemingway (batería, percusión, vibráfono)
Intakt, 2015/ Distrijazz


A Gerry Hemingway, maestro de maestros en batería y composición de músicos de generaciones posteriores, le une una complicidad tan larga como cuando ambos formaban parte  del cuarteto de Anthony Braxton y, sobre todo, desde la publicación de Santuerio (antes comentado). Solo otro autor clave para la modernidad electroacústica como André Prevost tienen este grado de implicación. Y eso pese a que ambos residen en Europa (Lucerna, Suiza, y Gran Bretaña, respetivamente), mientras que ella se mantiene en los EEUU.




Table of changes es la continuación de Affinities (Intakt, 2011), aterrizaje de la pianista en este sello suizo que la distancia de ECM. Un encuentro con músicos e improvisadores de este nivel de creación con firmes criterios en la más exigente composición espontánea da como resultado un producto de estructuras voluminosas y éxtasis sensitivo. Una música con un mensaje disociativo (abstracto y matérico -primitivo y radicalmente moderno) en le que es difícil individualizar un discurso compartido. 

Una lección estilizada y exigente en la que aflora sensibilidad e inteligencia.



MARILYN CRISPELL & GARY PEACOCK
Azure
Marilyn Crispell (piano), Gary Peacock (contrabajo)
ECM, 2013/ Distrijazz


Hasta la fecha se trata de su último disco para ECM, sello en la que su carrera adquiriói una dimensión renovada al juntarse con Motian y Peacock. Si había un desafío en este encuentro a dúo ese era, como a quien le han amputado una pierna, no sentir  la presencia del miembro que falta.  Bien, pues esa es justamente la sensación de plenitud e independencia formal y de contenido que tiene es estupendo trabajo.


Peacock, pionero de la renovación del contrabajo moderno a principios de la década de 1960, abrió desde los 60 múltiples ángulos melódico-rítmicos para su instrumento, como hiciera Scott Lafaro. Aquí va más allá de un enfoque tonal, participando en la elaboración de un exigente contexto armónico compartido con el piano. Lo interesante de este diálogo es no ya su grado de imbricación sensitiva y formal sino que ambas se producen a un nivel interiorizado difícilmente subsanable por cualquiera que lo intente.

Si quieren un dúo entre piano y contrabajo que dure, y les sugiero los melodiosos y cercanos de Charlie Haden con Hank Jones, Kenny Barron o Keith Jarrett,  esta es su mejor opción.


MARILYN CRISPELL & DAVID ROHENBERG
One Dark Night I Left My Silent House
Marilyn Crispell (piano), David Rothenberg (clarinetes)
ECM2010/ Distrijazz


Encuentro de cercanía sensitiva y sobretodo paisajística en el que la pianista vuelve a elegir a un músico de viento. Con anterioridad lo fueron los saxofonistas Tim Berne y Stefano Maltesse, ahora es el turno de un clarinetista y escritor que investiga asociaciones entre música, mente y biología.
La ida perseguida -sería la palabra justa- parte de obtener resonancias en distintas relaciones entre la naturaleza del sonido y la inmanencia del instante. La apertura temporal en el espacio y la introspección lírica envuelta en silencio -Nothing Ever Was- adoptan aquí una expresión del sonido más física y menos narrativa. 
Basta con ver los instrumentos a ella asociados (percusión y caja de un piano desvencijado) para entender la trascendencia musical que une la madera al canto de los pájaros (Messiaen). 

Un diálogo substanciado desde la creación espontánea o una notación mínima nos desvela un emocionante y cuidado homenaje a la Naturaleza
La Frondosidad (descriptiva y trovadoresca) recae en Rothenberg mientras la permeabilidad del encuadre (abstracto, reflexivo) lo hace en Crispell.  Piano de madera y sonido...de materia y espíritu.

  • PIANO SOLO


















MARILYN CRISPELL
Vignettes
Marilyn Crispell (piano solo)
ECM 2008/Distrijazz

El esperado debut en solitario en el sello donde su estilo ha registrado una metamorfosis depara una imagen no unificada del mensaje musical. Crispell no se detiene en la creación espaciada y casi líquida del crucial Nothing ever was. (1995). Esto redunda en un discurso sujeto a la duración y conclusión de los temas y a una concreción expositiva que se resume en mayor densidad de motivos. 

De exposición recargada tanto cuando es abstracta como melódica, entre veloces pulsaciones o líneas ensimismadas, Vignettes no oculta bajo su título una imagen hecha de espejos
El emplazamiento de unir varios enfoques que define la morfología cambiante de un material de estudio creado desde figuras improvisadas, las Vignettes de la I-VI nos recuerdan conceptualmente la serie Collages for Contrane pertenecientes al antes señalado For Coltrane. Si estas piezas muestran una cierta urgencia y tensión propias de la creación instantánea, también deja un espacio más estructurado a la melodía en las insistentes Valse Triste, Cuida tu espíritu, Time Past o de extrema sencillez en Little song for my father. El folk con cierto sentido bucólico aparece en Stilleweg y Sweden, prueba de su pasión por el folklore de este país. 

De exposición recargada tanto cuando es abstracta como melódica, entre veloces pulsaciones o líneas ensimismadas, Vignettes no oculta tras ese título una imagen hecha de espejos.




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