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11 enero 2016

DAVID BOWIE- Blackstar, despedida con jazz cósmico- Jazzodity

Bowie se despide con Blackstar apoyado en el sonido de la escena actual del jazz de Nueva York
David Robert Jones, Londres 1947, Nueva York 10 de enero de 2016 
Foto : Jimmy King
Esta es su obra postuma, un excelente trabajo que lleva el sello propio de Bowie trabajado a través de un estilo que podría definirse como "jazz cósmico". Se titula Lazarus y está incluido en el que será su último disco, el número 28 en estudio, Blackstar. Dos títulos que parecen ser testamento biográfico y al mismo tiempo declaración viva de un artista único que se va siendo fiel a sí mismo, a sus cambios y a sus avances. Y se va con la elegancia que siempre tuvo, dejando antes un último pedazo de su mundo, que nunca pareció ser de éste desde que le abdujera tempranamente, allá por finales de los 60, Ziggy Stardust.

"Lázaro, levántate y anda"

Blackstar, publicado el pasado 8 de enero y grabado entre enero y marzo de 2015, contiene música novedosa y llena de energía pese a haber sido gestado durante un calendario en el que la enfermedad se acentuaba (18 meses de lucha contra el cáncer). En él, Bowie entrega un sonido innovador apoyado en músicos de jazz de la escena neoyorquina (un núcleo instrumental que pertenece al grupo activo del saxofonista Donny McCaslin) cuyo esquema instrumental es similar al de la exitosa gira del 2002 presentando el álbum Heathen, en la que retomaba temas clásicos con sonido actualizado como Heroes, Ashes to ashes o Let`s dance y nuevos, que ya lo son, como 5.15 the angels have gone. Aunque si nos remontamos en el tiempo, el origen de una banda híbrida de jazz-rock con vientos y teclados se disemina en su carrera y concreta en su colaboración en los 80 con el Pat Metheny Group en This is not America.

En Lazarus envía un mensaje de denuncia dirigido a las sociedades basadas en un solo libro. Estamos ante el mejor Bowie, oráculo de la modernidad sin complejos ni límites. Con un sonido reforzado y renovado electrónicamente en guitarra (Ben Monder), gruesas líneas de bajo (Tim Lefebvre), en el poderoso groove de la batería (Mark Guiliana) y los teclados (Jason Lindner), esta metáfora del fanatismo que nos rodea respira melódicamente antiguas canciones judaicas que son hábilmente desenfocadas.  

El carácter jazzístico avanzado mezclado con el lirismo oscuro y ácido de su grito impregna todo el disco. Bowie hace suya y reproduce en sonidos esa visión perversa del mensaje religioso de su voz que aquí se sitúa como un instrumento más (ya no importa tanto lo que dice sino cómo se expresa) apoyado por el saxo (Donny McCaslin), primer instrumento del músico-estrella Bowie.


Lazarus, el vídeo que os ofrecemos abajo que sirve de muestra de Blackstar, adopta también una estructura poco habitual por su duración. Se trata de una pieza larga que une narrativamente dos partes diferenciadas, una más rítmica que recupera su pulso más apaciguado al final, y la otra, la central, más alegórica. Este esquema, que genera aquí un sonido electroacústico perturbador y orgánico, recuerda enfoques de su trilogía berlinesa de los 70`s, sobre la música planeadora alemana ayudado por la mente de Brian Eno y guitarras como las de Robert Fripp, en Low, Heroes y Lodger

El vídeo vuelve a reunir elementos descriptivos de gran belleza y originalidad plástica, transgresora y sofisticada a la vez. Una de las bazas, la imagen, de una personalidad inquieta y aglutinadora, icono camaleónico de la aristocracia del pop.

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