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04 diciembre 2015

EL JAZZ Y LAS CANCIONES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA de RAMÓN LÓPEZ QUARTET-Songs of the Spanish Civil War

RAMÓN LÓPEZ QUARTET

Trincheras al viento

Ceremonial y enardecido comienza este Songs of the Spanish Civil War (Leo Records, 2000) que bucea aún más en la experiencia sobre Ornette Coleman que inspiró la lectura de la Liberation Music Orchestra, aquí comprimida en cuarteto con metales, sin piano y prescindiendo del encuadre, de entrada y salida en tema, que servía de esquema a la banda de Charlie Haden y Carla Bley. Esta es la visión que ofreció el baterista y percusionista alicantino Ramón López, músico afincado en Francia desde hace más de dos décadas donde le otorgaron la medalla al Caballero de las Artes y las Letras. Este proyecto se publica justo antes de recibir el galardón.

El repertorio reúne tres focos temáticos. El de las más difundidas y populares El Quinto Regimiento, Los Cuatro generales, El Paso del Ebro, El Tren Blindado, el nacionalista catalán en Els Segadors (abre y cierra el disco), La Santa Espina y La Sardana de les monges y por otro las menos conocidas El Tururururu, Mendiko Negarrak (dedicada a Federico García Lorca). Perteneciente al primer grupo, aunque mucho menos versionada que aquéllas, quedaría En la plaza de  mi pueblo.

Excesiva, poderosa, contestataria, ceñida a la brevedad, Els Segadors, según Ramón López, no se ajusta a lo señalado por el original ni a lo descrito por la lectura de Haden/Bley. La voz poderosa y quebrada a un tiempo del cantante Beñat Achiary sirve para subrayar el contraste entre figuración (las breves citas a las melodías) y abstracción, solemnidad y emoción agitada que definen un proyecto despojado de toda retórica en favor de ofrecer una m´suica intrépida, intensa, telúrica y esquiva.

El Paso del Ebro comienza en un tiempo rápido de bop ornettiano con López emborronando el pulso y creando figuras irregulares. El trío de saxo aumenta a cuarteto con la entrada del trombón, realizando un cruce sobre una melodía central apenas indicada. El silencio sirve de transición, como rastro tímbrico, hacia El tren blindado. La desfiguración se mantiene bien pertrechada por la percusión y el bajo con arco (Paul Rogers), aun cuando la melodía, entonada por el saxo, surge tímidamente y flota en ese contexto desnaturalizado antes de entrar en Mendiko Negarrak. La voz vuelve, contraponiendo fuertes contrastes entre potencia e intensidad con el apoyo de percusiones metálicas de labranza, que nos conducirán a En la plaza de mi pueblo


“Con mi arado abro los surcos, con mi arado escribo yo” 


Hacia el final, descendiendo en volumen hacia una fisicidad espectral, se difumina toda huella sonora en los vientos entre el juego con arco del contrabajo y una batería contrahecha marca-de-la-casa en La Santa Espina y una versión misteriosa de El Tururururu. La interpretación, en ese cruce de tensión orgánica que se eleva desde la superficie, exhala un cierto ímpetu religioso.

Por contra, Los Cuatro Generales da una impresión más festiva y populachera con la voz gritando en cierto momento ¡Arre, arre burro!, que cita y convierte, con toda la intención, el original titulado Los cuatro muleros, cambiado a los animales por otros mandos militares nacionales. El juego polifónico define La Sardana de les monges, que da paso a una nueva lectura instrumental de Els Segadors descoyuntada.

Se puede hablar de intención narrativa en la colocación de los temas en esta visión poliédrica y expresionista que ofrece Ramón López. El carácter descriptivo y casi litúrgico de la voz descongestiona el material instrumental dando vehemencia ascética al mensaje. La construcción se torna plegaria entre ruido, silencio y canto.  Una obra agrietada y emotiva.



CHARLIE HADEN Y LA LIBERATION MUSIC ORCHESTRA



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