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11 junio 2015

OBITUARIO - ORNETTE COLEMAN (1930-2015)

OBITUARIO

     ORNETTE COLEMAN


El gran avance de la tradición







Compositor, saxofonista y teórico cuya huella se inicia entre los años 1955 y 60, momento crucial en el avance el jazz, consiguió transformar para siempre esta música sin prescindir de las esencias del blues ni tampoco del bebop.  Pese a ello,  la revolución que supuso  el Free Jazz le reportó desprecio y suscitó virulentas polémicas entre posiciones conservadoras que aún persisten. Ha muerto de paro cardíaco a los 85 años en Nueva York el jueves 11 de junio. 
Por Jesús Gonzalo




A finales de los 60 puso en marcha un trío sin piano, empezó a tocar el violín (eso causo otras severas críticas), escribió para orquesta (Skies of America) y colaboró con los desconocidos Maestros de Jajouka escondidos en las montañas de Marruecos hasta que el  “stone”  Brian Jones los sacó. Más adelante, en las décadas de 80 y 90, pondría en marcha el grupo Prime Time en el que participaba su hijo Denardo Coleman en la batería.

No debe ser muy original comparar lo que ha significado para el jazz la aventura atonal de Ornette Coleman con la que tuvo que soportar Arnold Schönberg en la música clásica europea al establecer las bases teóricas del dodecafonismo. Resulta paradigmático que estas mentes avanzadas sean personas humildes,  algo retraídas, que hablan en voz baja y pausada. Hay que pensar que pese a su enorme e incuestionable influencia como creadores del siglo XX,  el rechazo continuado a sus postulados, incluso acompañado de  agresiones como las que sufrió en 1949 en Baton Rouge por su siempre singular imagen, han dejado huella en un carácter reservado.

Nacido en  Fort Worth (Texas) en 1930, se inició a los 14 años en la música en grupos de rhythm-and-blues.  Por aquel entonces, años 40, triunfaba el piano boggie-woogie, el piano de Texas.  Su familia pasó los tiempos duros de la Gran Depresión. Su padre trabajó como obrero de la construcción, cocinero y mecánico. Su madre como recepcionista de una funeraria y vendedora de productos cosméticos. Su acusada personalidad se reflejaba en una imagen que no pasaba desapercibida. No fue hasta llegar a California donde asentó las bases de su formación musical.
   

Chocante sería la palabra. Algo estrambótico o estrafalario. Un saxo de juguete en un escenario, y con esa pinta… Y un concierto que se anuncia como gratuito (!!!). Sí, era el free jazz, pero no nunca fue algo gratuito. Costó lo suyo introducirlo en la música, en los escenarios, en los libros e incluso en documentales tan celebrados como la serie de Ken Burns. Para Amiri Baraka/ LeRoi Jones, “la música de Ornette Coleman no necesita de una tonalidad. En realidad ésta puede estar en otra parte. Esto permite al improvisador que cante realmente su propia canción. Las consecuencias de esta música son extremadamente profundas, por eso la cercanía a la referencia vocal es tan característica de la música negra”.

Aunque pareciera estar solo en la  vanguardia, Ornette Coleman  estaba haciendo cosas parecidas a las que hacía Cecil Taylor. Estaban sondeando en criterios de apertura no basados en progresiones de acordes. Había estructura pero tanta libertad que parecía algo caótico. Había blues incluso  el  bebop de Charlie Parker. Y sí, había atonalidad pero no entendida como lo hacían cerebros “europeístas” de la Tercera Corriente como Gunther Schuller. Coltrane no era tan teórico como Coleman. Y Miles Davis opinó de él que con lo que componía y como tocaba “este tío es un neurótico perdido”. Años después encontraría la manera de unir su trompeta  al saxo de Wayne Shorter de manera similar a los emparejamientos que estableció Ornette Coleman con Don Cherry en su histórico cuarteto.
  
Coleman se forma en California, donde llega en 1954. Es un talento tardío, con casi 30 años trabaja como ascensorista. Pero bueno, Cecil Taylor lo hace de fregaplatos... Dos años después entra en contacto con Don Cherry y empiezan a ensayar en un garaje. Se completa el cuarteto con Charlie Haden al contrabajo y Ed Blackwell, con Billy Higgins como primer batería. Entre 1957-59 se destapan las esencias del nuevo sonido que uniría folk-blues-bop y free en trabajos para el sello Atlantic  como  “The Shape of Jazz to Come”,  “Change of the Century”, “Something Else”  o “This Is Our Music” y en temas como “Una muy bonita” o “Lonely Woman”, antes de que llegue el acta fundacional del género en el álbum “Free Jazz”,  suite constituida sobre una conjunto instrumental de ocho músicos agrupados en dos cuartetos.  


  
La influencia de Ornette Coleman es enorme y difícil de delimitar.  Acuño el término “harmonolódico” para compendiar filosofía, composición e improvisación instantánea en una sola  expresión. En perspectiva, baste señalar una apreciación sobre su legado. Si el prestigioso sello alemán ECM, la enciclopedia de la contemporaneidad, debió la búsqueda de su sonido cercano al silencio al clima creado en “Kind of Blue”, el resto de la modernidad abierta al piano (Paul Bley), a las músicas viajeras  (Don Cherry-Collin Walcott), a la atonalidad (AACM) y a la improvisación libre (Evan Parker) parten de él.  El homenaje que en dicho sello hizo el grupo Old and New a su música, grupo compuesto por su vieja guardia del cuarteto (Haden-Cherry-Blackwell y Dewey Redman) subraya el  testimonio. 



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