INICIO

17 marzo 2015

ANTHONY BRAXTON - Y la cuadratura del círculo

ANTHONY BRAXTON


Y LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

Vuelve la AACM de Chicago en su 50º aniversario.  Wadada Leo Smith se reúne con Henry Threadgill, éste con Jack Dejohnette para ECM, pero él, uno de sus impulsores, sigue a lo suyo, sin mirar atrás. Pasó el 25 de enero por la Casa Encendida de Madrid, dentro del certamen de Hurta Cordel. Lo hizo en cuarteto con electrónica en tiempo real. Agotó entradas. Y es que a Braxton, que no hace precisamente música de masas, le cuadra el círculo


...Y le cuadra por la triangulación del mismo, ya que las relaciones geométricas entre esas figuras componen el símbolo creativo elegido por el autor.  La última vez que le vimos en directo fue en el festival lisboeta Jazz em Agosto en 2013, iba a cuarteto, uno de los formatos preferidos por él, antes lo hacía con piano: lejos quedan la mejor formulación del mismo en el más que interesante que mantuvo con Marilyn Crispell, Mark Dresser y Gerry Hemingway y en los 70 y puntualmente con Dave Holland Chick Corea y Barry Altschul. En la capital portuguesa venía sin instrumento armónico pero con partituras gráficas en el frío y especulativo Falling River Music y haciéndose acompañar de ex-alumnos como Mary Halvorson, Taylor Ho Bynum e Ingrid Laubrock. No era música de fluir evidente, como agua de río busca una desembocadura, más bien se movía en círculos, evitando un centro, un eje melódico, un motivo e incluso una salida.

Partitura gráfica para Falling River Music
Educador, músico de reconocible y cuidado aspecto intelectual, con indumentaria hecha a base de rebeca de lana, camisa blanca y gafas, que diserta igual sobre filosofía y antropología como de análisis musical, Braxton perteneció al grupo AACM (Association of the Advanced of Creative Musicians) de Chicago desde sus comienzos. Un colectivo que, en su 50 aniversario, se reivindica como determinante en la modernidad del jazz. Su manifiesto fundacional tenía el enfoque compartido pero diferenciado entre el primitivismo que emana del blues y su origen africano de la Great Black Music y el extremo de la música contemporánea, acogiendo para ello en su seno como ejemplo de esos dos vértices al Art Ensemble of Chicago y a Anthony Braxton.


maxresdefault



Anthony Braxton músico y personaje


Donde en el grupo de Roscoe Mitchell - con cara pintada- y Lester Bowie -y su bata de médico- la fuerza panafrincana se exponía en forma de collage tribal, en Braxton, minucioso organizador  del sonido, existe una superestructura y una intención indagadora del lenguaje que se materializa en una plasticidad abstracta y contemporánea (Stockhausen, música serial y electroacústica), sólo desmentida en sus revisiones sobre standards (recuperen el dúo de "bohemia vienesa" con Ran Blake), la tradición afroamericana (Parker, Monk, Coltrane, Ayler) o la dedicada a la escuela (que impulsa la Tercera Corriente) de Tristano, autor al que vuelve este año.
AB Quartet
            Junto a ex-alumnos como Mary Halvorson o Taylor Ho Bynum

Vanguardia y fecundidad a veces van acompañadas, inevitablemente, de especulación. Cuando Braxton recupera a clásicos para sus lecturas es como si llegara a puerto, a tierra. La dialéctica entre composición e improvisación tiene un tratamiento especial en su acercamiento a standards (Charlie Parker sobre todo). Aplica un proceso inductivo/deductivo que le permite entrar y salir, surcando y deconstruyendo los perfiles de la melodía, pasando de un tratamiento figurativo a uno de texturas y vuelta.

La melodía es aquella expresión musical que se sostiene sobre momentos de consciencia, puede remitirnos a algún instante del pasado o facilitarnos la comprensión de la realidad inmediata en distintas épocas de nuestra vida. Es también un recurso de vital importancia en la gramática musical, pues acota la duración del fenómeno en principio y fin con recordatorios. Algo que escasea en la música de Braxton.

Partitura de "For Alto" (1969), manual de renovación lingüística del saxo
 que John Zorn daría relevo en "Locus Solus" (1983)
La AACM plantea terrenos de creación que han abierto muchas posibilidades a la que es la música afroamericana por excelencia. También quedó dicho que el jazz es "la música clásica del pueblo del blues", como titula su libro LeRoi Jones/Amiri Baraka. En ese sentido, nombres como Braxton (o George Lewis, que ya venía haciendo lo que el músico hizo en Madrid desde 1993 en Voyager) hacen prevalecer lenguajes que poco o nada tienen que ver con su origen.

Partituras gráficas e improvisación, fría electroacústica que recuerda a sus pioneros europeos, Braxton, que no tiene reconocido prestigio dentro de la música académica contemporánea, representa la versión más intelectual y formalista de una herencia, la del blues preconizada por The Great Black Music, que ha quedado sepultada en su idioma. Aunque cierto es que su figura, situada entre esos dos mundos, si no la hubiera habría que inventarla.




No hay comentarios:

Publicar un comentario