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03 enero 2014

SALIF KEITA Amen


 SALIF KEITA

Amen                                                  MANGO /ISLAND RECORDS

Hijo de una larga estirpe de músicos llamados gritos, ciudadano del mundo y figura de la música global, nacido con ilustre apellido asociado a la fundación del imperio Mandinga en el siglo XIII , Salif Keita se cría en Djoliba, cerca de Bamako, hoy capital de un convulso país que siempre tuvo una frontera invisible entre el norte y el sur.  El más famoso cante albino africano, superada esa señalada distinción de pigmentación de piel en el África negra, Keita es, desde finales de los años 80, una de las figuras más importantes de lo que desde Occidente etiquetamos, para no perderse en las casi desaparecidas tiendas de discos, como World Music. 

Dio sus primeros pasos musicales una década antes, en 1970, como también hiciera Youssou N`dour. Los inicios de ambos se desenvuelven entre nutridas formaciones locales con marcadas señas de identidad. En 1971 ingresa en la Super du Buffet-Hotel de la Gare de Bamako (la Rail Band, resumiendo) donde coincidió con un músico trascedental como Mory Kante.  Esta banda sólia tocar para amenizar a los numerosos pasajeros que, varados en las estaciones malinesas, debeían esperar los trenes. 

De allí pasó a  formar parte de Les Amassadours du Motel de Bamako, banda que  como otras de la Costa Occidental africana (la Bembeja Jazz Orchestra, la Baoba o Africando) introducían elmentos de jazz, porp de los 60 y la canción francesa. Al exiliarse en Costa de Marfil pusieron el adjetivo de Les Amassadours Internacionaux. En los años 80, y tras girar por los EEUU se da a conocer mundialmente.



La intuición, sentimiento innato indescifrable que va de la mano de la curiosidad, nunca deja de sorprendernos. En un vídeo, a finales de los ochenta, una voz que cantaba en unos registros extraños y agudos, cercanos a una especie de grito desgarrado entre el lamento y el gozo, sobresalía en las imágenes de la pantalla del televisor. 

Era un vídeo, todo un acontecimiento promocional en esa década, salvo que no se trataba de la habitual música comercial. En su canto, respaldado por voces de mujeres y dentro de unos ritmos inauditos pero también familiares por la guitarras eléctricas,  quedaban dentro de una historia que intercalaban escenas africanas y de cosmopolitismo europeo.

Para una mente que se abría (y ahora que parece que la posmodernidad deja paso de nuevo a las músicas de raiz que aún queden vivas) queda el recuerdo vago de unas imágenes en decorado urbano políglota...Y esa voz, que al fin le puse cara, pertenecía a un negro albino. París era el trasfondo desde donde resonaba su Mali natal. Atando cabos tiempo después pude recuperar el título de aquél descubrimiento: el imprescindible Soro (Mango, 1987). 

Apenas unos años más tarde, en 1991, Amen orientaba escuchas posteriores en un enfoque deudor del Miles Davis eléctrico como Folon (Mango, 1995) y aclaraba todas esas voces de búsqueda que proponía una música a medio camino del pop cosmopolita y de las raíces.



Publicado en Mango, sello subsidiario de Island, que empezó a andar en la cresta de la ola de la world music a principios de los 90 y en el que también registraron sus trabajos otras estellas africanas como Angelique Kidjo, Ismael Lo o Baaba Maal, Amen es una obra plena realizada gracias a un trabajo de producción perfectamente diseñado.

Tenía y tiene en Waraya, tema principal recuperado más tarde por el visionario productor de esta grabación, el teclista Joe Zawinul, el estandarte de un repertorio de ocho temas que se disfruta de principio a fin. La perfecta construcción de las canciones, con lazos entre lo tradicional wolof y la metrópoli occidental europea, le imprime una frescura imperecedera.


Folon, excelente continuación de Amen 

La cercanía de las melodías, un complejo entramado rítmico percusiones, guitarras, bajo y teclados, el equilibrio de fuerzas (estructura instrumental jazzística del Miles eléctrico de Amandla y Tutu y la antigua tradición de los griots de Mali), el vocablo humanizado de Zawinul en las teclas, la sutileza en los arreglos de metales (con Wayne Shorter), la percusión africana (balafón), la presencia de la guitarra (Kante Manfila) y el seductor coro de voces femeninas, definen la energía arrebatadora de esta alquimia que emociona y nos transporta. 

Luego llegarían discos con otros enfoques, algún monográfico sobre la chanson francesa, pero siempre intentando abrir nuevos caminos, entre los que sobresalen PapaMoffuo y La différence.

La perspectiva quedan los años reafirma esa primera sensación de regocijo que queda condensada y también expandida en este trabajo. Porque si es cierto que casi toda la música popular que hoy escuchamos proviene de Africa, deben ser a los músicos africanos los que mejor deberóian naturalizar otros lenguajes como  el jazz, el rock, el reggae, el funk o el hip hop. Esperemos que la la estabilidad lo permita en Mali, tierra de grandes trovadores griots.






DISCOFRAFÍA:


  • Soro (Mango, 1987)
  • Ko-Yan (Mango, 1989)
  • Amen (Mango, 1991)
  • Destiny of a Noble Outcast (PolyGram, 1991)
  • Folon (Mango, 1995)
  • Rail Band (Melodie, 1996)
  • Seydou Bathili (Sonodisc, 1997)
  • Papa (Blue Note, 1999)
  • Mama (Capitol, 2000)
  • Sosie (Mellemfolkeligt, 2001)
  • Moffou (Universal Jazz France, 2002)
  • The Best of the Early Years (Wrasse, 2002)
  • Remixes from Moffou (Universal Jazz France, 2004)
  • M'Bemba (Universal Jazz France, 2005)
  • La différence (Emarcy ,2009)
  • Talé (Emarcy, 2012)




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