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13 enero 2014

KIRK KNUFFKE QUARTET Chorale




KIRK KNUFFKE 

Chorale

Kirk Knuffke (corneta), Russ Lossing (piano), Michael Formanek (contrabajo), Billy Hart (batería). 
Grabado en enero de 2012 en Nueva York. 
Steeplechase 


Kirk Knuffke, el más joven de los trompetas creativos que han publicado algún disco en 2013, entre los destacados de Nate Wooley o Ralph Alessi, entrega un gran disco, medido y libre en su lirismo, respetuoso y creativo en su expresión. Y se diría que ha pasado desapercibido...




Hay una figura trascendental en la carrera del Knuffke, acaso una de las trompetas más destacadas de los últimos años en la escena neoyorquina, y no es otra que Steve Lacy. Como tributo a él se originó Ideal Bread, en donde se explora la estructura organizativa, los fraseos oblicuos del maestro del soprano que mejor estudió a Monk. Debido a esa alargada sombra progresista y culta de Lacy aparece en todos los discos que ha realizado para Clean Feed, especialmente en el estupendo Amnesia  Brown a trío, con clarinete y batería, o en el no menos brillante Bigwig Quartet, con trombón bajo y batería.

Situado en esa escena contemporánea que Lacy fue perfilando sobre la forma - que determina el fondo-  en una plasticidad hecha de repeticiones que se van abriendo en distintos segmentos temáticos con solos, para recapitular finalmente, Knuffke ofrece un terreno, como el del maestro que amaba las artes y la poesía, ancho en temáticas y cubista en la expresión. En un sello muy distinto como Steeplechase, que gusta de cuidar los registros en directo o al menos de acercarse a que en estudio tengan esa frescura, Knuffke entrega en Chorale un proyecto completamente distinto.


En él cambia la trompeta por una corneta especial, con un sonido basado en los registros medios y una amplitud de volumen y demarcación de líneas que queda cerca del fliscornio. Menos matemático que Taylor Ho Bynum (quien también gusta de la corneta), lo primero que llama la atención de este disco es su personal melodismo. Lossing ya sabemos que es un experto en Paul Motian y que conoce bien, aunque sea más denso al formular el gesto asimétrico, el mundo compositivo de Motian. Por otro Billy Hart, acaso el compositor-baterista vivo que toma su testigo. Suyo es el toque oblicuo, en planos de tensión constante y recreación espacial continua... Formanek no cesa en la construcción melódica como verso libre y Knuffke, que ya es decir, a veces parece que quiere sonar como Chet Baker o, casi mejor, en esa delineación depurada y aérea de su mentor Ron Miles.

Pero Chorale, disco hecho sobre piezas originales de Knuffke, es mucho más que melodiosidad y sólida estructura, es un disco que nos descubre aquéllo de los maestros de la modernidad de los años 60 en los que una idea tomaba forma sin perder su esencia pero sin parecerse a ella misma. En esa construcción continua sin aparentes señales en las que la sorpresa resulta incesante para el oído atento. Y Lacy sigue ahí, en Made, Madly y Match, piezas de una sola palabra en una gramática aquí destilada de manera personal...

Chorale es una palabra que encierra una frase hecha de signos sin citar al verbo, que es la acción que lo mueve de principio a fin...Sin atajos, sin dudar.


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