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18 enero 2014

CHES SMITH & THESE ARCHES-Hammered


CHES SMITH & 
THESE ARCHES
HAMMERED




Tim Berne (sa)
Tony Malaby (st)
Mary Halvorson (g)
Andrea Parkins (ac. elec.) 
Ches Smith (bat, elec.)
Clean Feed Records

Más que llegar hasta él, me llevaron. Ahí estaba con esa cara aniñada en los nuevos (ya no) grupos de Tim Berne (Snakeoil) y Marc Ribot (Ceramic Dog). Luego con Mary Halvorson (quintet) y Darius Jones (quartet). ¿Quién será Ches Smith? Recibo un disco suyo en solitario en 2012. En realidad se trata de una sesión de percusión con bases programadas llamada Congs for Brums. Ya lo veo más claro: este baterista no es un baterista de jazz al uso, pese a reconocer que quien le empujó a esta música fue Jeff “Tain” Watts al verle con el trío de Braford Marsalis...Siguiente parada, agosto de 2013, Lisboa, acompaña al quinteto de la guitarrista de este disco. El concierto me deja igual de frío que la música de Braxton del día anterior, pero él me deslumbra.

Smith es un tipo del área de San Francisco (nace en Sacramento) que se fue a vivir con su novia a los Ángeles pero resulta que allí no se veían apenas. Con tanto viaje del músico, pasaba más tiempo en Nueva York que en casa. Así que cuando el bajista Trevor Dunn le animó a cambiar de ciudad, no se lo pensó dos veces. Lo que le caracteriza y distingue de “los otros” bateristas de jazz es precisamente cómo se ha forjado y cuál es su procedencia: formarse al lado de la vanguardia de la Costa Oeste, y no me refiero a la del jazz sino a la de la “New Music” de Pauline Oliveros y Alvin Curran, o tomando clases con William Winant o también de música del vudú haitiano.
El resto, como se imaginan, y lo que nos lleva hasta este ambicioso y rotundo proyecto, forma parte de la escena del rock progresivo de grupos como Secret Chiefs 3 o Xiu Xiu, en los que participó antes de enrolarse en trabajos de Ben Goldberg, clarinetista también afincado en la Bay Area, desde aquél proyecto sobre Steve Lacy que hizo en 2006, y con él hasta hoy...
These arches nació en 2008 y empezó a funcionar un año después. No es la primera vez que me cuentan que uno de los primeros tipos que te ayuda a buscar bolos en Nueva York cuadno llegas es Tony Malaby. En realidad, este grupo nació como cuarteto, lo que sucede es que Tim Berne se suponía que tenía que sustituir un día a Malaby (él era el que aparecía en el debut Finally out of my Hands, 2010) y acudieron los dos ese mismo día a la cita. Funcionó tan bien que así se completó esta inusual y muy atractiva plantilla.
Sin duda este trabajo no deja indiferente a nadie. Es un sonido nuevo y avanzado, de una vanguardia underground que conecta pop-rock, free jazz y música contemporánea, fronteras de estilo que están mucho más cerca que la distancia que ponen ente ellos sus aficionados más conservadores. Personalmente diría que es uno de los discos que más he puesto en 2013 y que, con las escuchas, y quizá por la presencia de una de las protagonistas y de un saxo tenor, me recordó al trío de Ellery Eskelin que grabó para hatOLOGY, con Jim Black y, claro, Andrea Parkins.

Los temas, las composiciones, son de Smith, no remiten a nada parecido que hayamos oído (algo a Halvorson pero con más chicha), siendo reconocibles la personalidad de cada uno de los músicos en un trabajo de conexiones pop parecidas al Overseas de Eivind Opsvik (allí y aquí con Malaby), salvo que en éste prevalecía el concepto sobre el estilo de cada músico...Las melodías no tienen ni la preponderancia ni la delineación habitual, no tienen “personalidad”, son figuras, células hechas de motivos pequeños e insistentes que acaban formando planos. El juego de planos en conjunto, su cruce y superposición, la tensión y movimiento aparentemente estático que provocan, es lo verdaderamente llamativo del tratamiento. El esquema parece sencillo, pero su desarrollo y detalles, en manos de músicos de esta calidad, no lo es. Ahí está el matiz, la elección de cada solista trabajando para un sonido colectivo.
Una exposición más ajustada y medida que en la anterior entrega, basada en la intensidad cruzada y la apertura a segmentos free y un cierto caos acumulativo que se acaba recomponiendo para volver al inicio, dan como resultado un planteamiento circular de mínimos (individualidades) y de máximos (general), excepto en el sólido y perfectamente trabado en su empuje colectivo corte final. Son llamativos a nivel instrumental la repartición de la función bajo (acordeón, guitarra y bases programadas de Smith) y los minúsculos detalles que en la base rítmica asoman como accidentes para aumentar esta “consonancia” de ruido rica ángulos de emisión.
Ches Smith sigue haciendo vudú con las fronteras de estilo, aunque baste mirar la escena en la que se mueve para entender qué músicos son los únicos capaces de hacer esto.





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