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01 octubre 2013

JOHN ZORN - ELECTRIC MASADA

EL GRAN BAZAR


Tsaddik
"Hombre de excepcional virtud, piadoso y santo. 
Rabino que encabeza y lidera un grupo jasídico"



Hay autores cuya obra dinamita las fronteras de la especialización musical. Autor insaciable, posmoderno y riguroso, Zorn ha ido creando nuevas vías de expresión partiendo de otras preexistentes haciendo crecer su área de influencia en las vanguardias de manera casi exponencial. Con la persistente voluntad de inmovilizar una capacidad productiva tan vasta y plural al tiempo que servir de plataforma para otros músicos afines a sus principios de innovación, en 1995 crea su propio sello discográfico Tzadik

Su proyecto más exitoso y fecundo Masada - iniciado en cuarteto en 1994 e inspirado en textos del Talmud- representa la culminación expresiva de la Radical Jewish Culture RJC. Previamente si dio a conocer gracias a su versiones de autores como Ornette Coleman y Ennio Morricone que han nutrido la imaginación desbordante de referencias del músico. A finales de los 80, que es cuando aparecen dichos homenajes, crea uno de los proyectos más estimulantes y a la postre decisivos como fue Naked CityCon un catálogo cuya tamaño no deja de aumentar, la producción de bandas sonoras de cine de serie B, su apoyo a la escena experimental japonesa, un sin fin de proyectos que van del noise al free jazz pasando por la música de cámara, la oriental o la orquestal.




Basado en un extenso songbook  escrito por él sobre textos extraídos del Talmud, trazando una búsqueda cabalística, Masada se fue extendiendo del cuarteto inicial a otros formatos instrumentales. En claro despegue de los patrones desarrollados dentro del fenómeno klezmer durante esa década, que definen tanto a Masada como a la RJC como apartado discográfico dentro de Tzadik, una de las primeras ramificaciones sobre el concepto inicial fue Bar Kokhba (Tzadik, 1996).


Tapiz mitad de cámara, mitad eléctrico que rebajaba la concentración energética del grupo seminal posibilitando un mayor gusto melódico favorecido por  piano (Anthony Coleman), cuerdas (Mark Feldman, Eric Friedlander, Greg Cohen), clarinete (David Krakauer) y guitarra (Marc Ribot). Las distintas combinaciones aplicadas a esta heterogénea plantilla han dado origen a otros grupos: Masada String Trio (The Circle Maker, 1998), Masada Guitars (Anniversary Edition, 2003) o el Electric Masada (At The Mountains Of Madness, 2005).





Electric Masada imprime impulso a un proyecto que parecía agotado. En esta mezcla incisiva  de  freejazz, folk, rock progresivo, thrash metal, noise y electrónica, Zorn sigue siendo fiel a sí mismo, es decir, evoluciona dentro de un proceso de creación aumentativo (se amplían las plantillas y con ellas se flexibilizan las duraciones), empujado por una actitud decidida actitud en pos del progreso lingüístico donde se da una mixtura de referencias y estilos, intensidades y yuxtaposiciones de segmentos, favoreciendo los contrastes de velocidad y dinámicas. 

Para entender la propuesta de este grupo, compuesto por Jamie Saft (teclados), Ikue Mori (electrónica), Marc Ribot (guitarra), Trevor Dunn (bajo), Joey Baron (batería), Kenny Wollesen (batería y vibráfono), Cyro Baptista (percusión), no es necesario buscar argumentos externos al autor (el Bitches Brew de Miles Davis), aunque, eso sí, el esquema polivalente y bastante del enfoque de fusión recuerden al reunido por Frank London en Scientist at work  (en este mismo sello) años antes. 



El núcleo central que encierra este colectivo, si miramos hacian dentro y hacia el pasado, es semejante al de Naked City (guitarra, saxo, teclados, bajo eléctrico, batería), aquí reforzado por percusión (descriptiva y rítmica), doble batería (asombrosa conjunción) y electrónica (sutil y decorativa). Semejanzas, incluso en la agresividad rockera aunque no tanto en las evidentes melodías etno-judaicas, que no obstante eluden la expresión abreviada de aquél en favor de una mayor elasticidad discursiva en éste en el que no desaparece la seducción melódica de Masada (Karaim). 

Así pues, Zorn está releyéndose a sí mismo dentro de un formato casi orquestal en el que la creación en tiempo real pasa por sus indicaciones y con un frontline que sustituye el original de saxo/trompeta por guitarra/saxo. Antes que desarrollar un trabajo melódico-armónico, Zorn usa recursos expresivos basados en la modulación sobre patrones rítmicos y sobre el juego de intensidades solistas que redundan en el colectivo. Esto lo consigue a través de la superposición, el cruce de figuras y los acentos instrumentales. Extraño, versatil y aguerrido.


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