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25 junio 2013

OPINIÓN- El chiringuito 598



El chiringuito 598

¡¡Ya está aquí el verano!! A lo largo del litoral gaditano se pueden ver los emplazamientos en los que en cada estación, justo ahora, se levantan chiringuitos de playa. Punto de abastacimiento de una combinación infalible, que hoy, para muchos, pese a ser popular, puede ser un lujo: una cervecita, una sardina y un vaso de gazpacho, con vistas al mar. A veces los chiringuitos se apelotonan en la arena, perdiendo su encanto, pero siempre hay alguno que por su posición privilegiada da el cante...


Es normal que se reciba con alegría el verano, más si cabe tras los meses de lluvia y aguaceros que hemos pasado; pero por aquí abajo, en Andalucía, cuando vemos los termómetros subir, decimos, “ofú, quillo, vaya tela la que está cayendo”... y ves que en una semana estabas a 10 de mínima y te pones en 20, y que si multiplicamos esta cifra por dos tenemos la máxima. No pasa na, quien puede se va a la costa a refrescarse, aunque, de un tiempo a esta parte, se ve menos avalancha de gente, y si preguntas a cualquiera que lleve bares o chiringuitos te lo confmirarán: la criris se nota cada vez más, incluso los domingos...Bueno, ya sabemos que eso pasa según para qué españolito, me digo mientras escucho las noticias por la radio paseando a pie de playa. Levanto la cabeza de las olas que rompen sobre mis tobillos y ahí está. Un chiringuito de madera al lado de unas pocas dunas, en un lugar protegido....Dentro de lo que se podría esperar, con dos ciudades tan cerca, es lo más virgen que hay en muchos kilómetros...Un lujo.



Una dieta a base de sardinas y gazpacho, con una cervecita recién salido del agua, mientras tienes aún ese sabor salado que deja el mar en la boca, es lo más saludable que puedes encontrar en un chiringuito. No se me ocurriría tomar nada con exceso de grasa, “de eso nada”, pienso. Sigo andando con esa idea fija de que en cuanto lo vea abierto, en la distancia, entro al abordaje a pedir esas tres cosas, en orden inverso, claro. Me voy acercando y de repente escucho la voz de la vicepresidenta. El gobierno anuncia, con esa mezcla de solemnidad y orgullo, una completa y profunda reforma de la Administración del Estado. Dice que va a acabar con el “mito de la administración elefantiásica...” Un tertuliano habla de liposucción.... “Ves, la grasa no es buena”, digo para mis adentros.

Me hace mucha gracia que vengan con éstas, con 6 millones de parados, una carga fiscal cercana a la de Suecia y una corrupción galopante, con los esfuerzos que está haciendo esta sociedad. Pero, por otro lado, igual es verdad que por fin se van a apretar ellos el cinturón. Porque, oye, ¿qué sería de un político si no tuviera a su disposición un patio particular donde no llueva y se moje como los demás? Vale, llámalo chiringuito... Recuerdo que hace un año o así se “invitó” a las Comunidades Autónomas a reducir las duplicidades, otro término ad hoc, es decir, a reducir el tamaño de su “materia grasa”. ¿Y qué hicieron?, ustedes se preguntarán. Pues eso mismo, se comprometieron a reducir en 600 las empresas plúblicas y sólo cerraron 2. Genial, pienso palpando la calderilla que llevo en los bolsillos, dos son las sardinas que me puedo permitir.

Parece ser que llego un poco temprano, están justo ahora, se ve a lo lejos, levantando las portazuelas de madera...En la radio, un murmullo en mi oído entre el suave oleaje, sale el presi y, con ese mismo tono solemne que anuncia esta señalada ocasión, cual harakiri al que se suma incluso el muy dicharachero ministro de Hacienda, va y dice... “El gasto público y el sector público español no es mayor que el de otros países...” A ver... ¿Gasto o estructura? No es lo mismo, y tampoco sé con quién nos compara. Sigo echando cuentas de memoria...¿Tú no habías leído que había casi tres veces más políticos en España que en Alemania, manejando datos per cápita muy pero que muy distintos como país...? ¿No había unas 4000 empresas públicas, fundaciones y consorcios y que de esos sólo 400 dependían del Gobierno Central? Ahora viene lo mejor. ¿Porqué se esfuerzan en asociar dos terminos no ya incompatibles sino excluyentes como “política” y “eficiencia”? Ese es el mensaje más perverso de todo esto, pues manifiestan la voluntad de hacer a la administración más eficaz pero no se dice nada de recortarla: funcionará mejor la cosa, ciertas cosas, pero nada de liposucciones...Introducimos ratios de eficiencia a los funcionarios (distinguir de empleados públicos...), invertimos en tecnología para la burocracia (¿también en la independiente justicia?) y con este plan toda la grasa se reducirá en un pis pas...¿Pero qué pasa con las Comunidades Autónomas y las Diputaciones...seguirán con su patio trasero de chiringuitos sin liquidar? ¿Qué hay detrás?

Deambulo por arena de playa y sin darme cuenta me meto detrás de una duna, más lejos del mar pero más cerca del chiringuito, del que puedo ver la trastienda de su cocina. Lo rebaso sin tomar un sendero definido, entre él y yo sólo hay tierra y un montón de vegetación autóctona de juncos y otras plantas con flores muy bonitas de colores encendidos -morado, amarillo, naranja- pero con púas y un entramado de raíces que sirve, pienso, para protegerse de los insectos y la arena que arrastra el viento, que puede llegar a engullirlos... “¡Ey!, por ahí no”...me digo.

Ya abrió el chiringuito... Es la 1 del mediodía. La temperatura va pa´rriba, sólo la brisa de poniente calma el ambiente recalentado... como en la sociedad, recalentado. Subo a la plataforma de madera, veo cómo la arena de los dedos de mis pies cáen por las rendijas de cada tabla que la sustenta hacia un fondo oscuro...Llego con una sonrisa y esa placentara sensación de incomidad que deja el calor mezclado con el salitre en la espalda. Sonrío. “Una cervecita sin IVA, por favor, que me dedico a esto de la cultura”...Le digo con guasa al camarero. Hace una mueca pícara, mirando de reojo mientras se dirige al grifo con el vaso frío, y va y dice, “quillo, que aquí eztamo to er mundo iguá”... Y le contesto, ¿todos?

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