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22 octubre 2012

ELINA DUNI- Matanë Malit


Elina Duni Quartet
MATANÉ MALIT

Elina Duni (voz), Colin Vallon (p), Patrice Moret (b), Norbert Pfammatter (bat). Pernes-les-Fontaines, Francia, febrero de 2012. ECM 

Clara es la intención del sello ECM sobre los postulados en los que se apoya la combinación de folclore cantado e improvisación. Y lo viene siendo, se diría, desde el Rosenfole de mediados los años 80 que hicieran los noruegos Agnes Buen Garnas y Jan Garbarek, trabajo sobre el folclore escandinavo que se abriría luego a los fundamentales discos de Lena Willemark, Ale Möller y Arild Andersen. Empezó Eicher por el norte y en la última década ya recorre sin pudor alguno las costas del Mediterráneo (su tiempo le ha costado).

Empezando por Grecia (...) Allí llegó de la mano cinematográfica, y la huella de la cultura bizantina que tanto ha abarcado en sus New Series, de Theo Angelopoulos. Serían Eleni Karaindrou y más tarde el pianista Vassilis Tsabropoulos, luego dio forma vocal a través de Savina Yannatou y el grupo con nombre sefardí Primavera de Salonico, para recorrer años después la poesía de las Tres culturas de Al-Andalus y el aljamiado con Amina Aloui. Ahora llega a la sufrida Albania.



Y qué duda cabe, puestos a comparar - nuestra es la función del análisis comparado- que ECM saca varias cabezas en trascendencia y vigencia en el tiempo sobre producciones de cantantes femeninas a ACT, el otro sello alemán que nació a su sombra. Mientras el primero ha optado claramente por la esencia antropológica del folclore favoreciendo su avance según criterios de improvisación, el segundo ha jugado al bocado dulce, apetitoso y olvidable de la fórmula jazz-folk-blues-pop. Unos discos aún están a la vista en mi discografía, los otros no...

Con todo, y pese a que cada cantante, cada proyecto, cada grupo que le da forma, tiene su personalidad, su mapa geográfico, idioma y capacidad inventiva, los discos de ECM sobre temáticas de folclore con voz y conjunto de jazz con piano (por inducción de Bobo Stenson, como le sucede a Wolfer Brederode y aquí a Vallon) y sus recreaciones de amplio lirismo y climas románticos, ya no nos sorprenden. Eso sí, mantienen intactos los mensajes sensitivo y refinado, cromático y de sustrato cultural, que es lo mejor de todo.


Su fidelidad a la tradición y la intención de renovar un lenguaje tradicional desde un esquema de modernidad -ya decimos lo de Stenson- tienen en Colin Vallon el elemento que consigue permeabilizar un enunciado sucinto y casi minimalista, que da alas a unas letras breves y directas pero expresivas, traídas de la canción popular albanesa, con un canto expansivo y pulcro, llano y doliente a la vez, de la hermosa cantante Elina Duni. Músico, como el resto del solvente grupo, y no por casualidad, afincados en la privilegiada (y aburrida) Suiza. Cercanías a distancia.



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