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01 septiembre 2012

PEDRO CORTEJOSA SONGBOOK TRIO- en concierto


  Song Book Trio


SIMETRÍAS E INTEGRADOS

La simetría aparece como una sorpresa en los lugares más insospechados. En el orden de la naturaleza y de la música subyace a menudo bajo una superficie caótica...” 



El nuevo proyecto de Pedro Cortejosa, de cuya presentación dimos cuenta como noticia en estas páginas, ponía fin a la programación estival dedicada al jazz que realiza la sala portuense y que, como él mismo apuntó sobre el escenario, tan sólo dos meses antes, que pasaron como un suspiro, había abierto con otro de sus proyectos. Lo cierto es que, para quien se haya acercado al litoral de Cadiz durante julio y agosto, ha sido fácil toparse con distintas formaciones en las que estuviera involucrado el músico referencial de una escena que crece en interés y participantes (el fundamental batería de este grupo, sin ir más lejos) pese a la crisis y la negación pública en ayudas.

La fórmula de directo en la que se dio a conocer el Song Book Trio planteaba un concepto perfilado desde distintos enfoques estéticos y disciplinas artísticas, desde un formato a trío de saxo que amplía su paleta sonora con electrónica, en las que conjuga elementos plásticos y de escenografía que se nutrían de la voz y la danza en una suerte de teatro musical al que, quizá, habría que dotar de una narración más trabajada para una versión con potencial escénico. Porque Simetrías, disco que concreta en sonidos este proyecto, parte de una invitación, de una sugerencia viajera y descriptiva al público sobre la cual distintas formas, encuadres, espacios y figuras dejan de percibirse como asimetrías para hacerse integrados.


Digamos que este enfoque interdisciplinar al que aludimos de su puesta de largo de hace unos meses tenía ya un basamento sonoro igualmente diverso en cuanto estilos. Venía a ser una depuración de las tendencias que Cortejosa ha venido haciendo en los últimos años y que ya dejara materializada en el doble trabajo Trivio. La paleta sonora elegida, basada en una fuente de retroalimentación electroacústica en tiempo real sobre pedales y loops, y una marcada delineación melódica que impregnaba un discurso hilado sobre un eje temático que se repetía (cual simetría), servía de andamio al directo que ahora en esta oportunidad se ve concentrado. 

El trío, con Javier Bermúdez al bajo eléctrico y el baterista y percusionista David León, participa al mismo nivel creativo que un saxo que, ciñiéndonos al símil de la historia, pasa por ser el narrador en un escenario en el que el mar, y su aliento de flujo y reflujo de mareas, sería otra constante que envuelve a los temas.

Divido en dos partes, a diferencia del espectáculo original, el concierto presenta dos de las caras que puede dar de sí esta música. Una música que, voluntariamente, pretende trascender las fronteras de estilo que pudiera, si así fuera en vez de servir de impulso, como creemos, limitar el jazz. Melodía, espacio entre líneas y electrónica juega un papel decisivo a la hora de impregnar, suavizando, la materia común del jazz y la improvisación, proponiendo en una sola voz lugares poco comunes que pudieran venir indicados tanto por el Paul Winter Consort en esa intervención de elementos del folk, el juego con el espacio y las percusiones y cierto sonido de los grupos pequeños de Jan Garbarek en formulaciones de sobreexposición que usaba en los 80, como de tratamientos derivados del pop (algunos de ellos inspirados en el Miles Davis de Amadla en esa misma década) antes que querer ver similitudes con el jazz fusión de los 70.


Y es así, cuando una música está viva, cuando al presentar los primeros cinco temas que se abren con un Simetrías que ya no ejerce de eje narrativo, y se suceden Representando, Al sol o Freebop cuando el sonido se acerca a un jazz garage en el que la materia se impone al poder evocativo. El trabajo de estilización que sustentaba el espectáculo cede el paso a una intervención más compacta y concreto que sólo hasta la segunda mitad dejará un margen restringido a la exuberancia. 

Es en esa segunda mitad, en la que la electrónica se conjuga de manera más abierta, reforzando la voz doblada del saxo y alcanzando las percusiones, cuando con la extensa y muy completa Arcadia y El Anillo, acaso el tema con más clara filiación con músicas del Magreb y tonos amarillentos pese a tener genes inspiradores irlandeses y de color verde, cuando el grupo recupera e integra - es la palabra- tanto la materia como la narración consiguiendo poder descriptivo. A eso ayuda la presencia improvisada de dos bailarinas expertas en danza oriental que en el último tema señalado, con sus gestos ondulantes y marinos, parecían extender con sus cuerpos y brazos el mensaje que dejaba inacabado las melodías.

El Song Book Trio -grupo muy maduro- supone un punto de inflexión en la obra de Cortejosa, basado en naturalización de instantáneas sonoras, de fuentes de sonido y de discurso en movimiento, bien atado por la escritura pero que a la vez señala vías de escape que permiten distribuir el mensaje por sus tres partes.


Milwakee Jazz
Puerto de Santamaría, 30 de agosto
Pedro Cortejosa (saxos tenor y soprano, electrónica)
Javier bermúdez (bajo eléctrico)


David León (bat)





Más información:

www.pedrocortejosa.com

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