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25 septiembre 2012

JACKSON POLLOCK-action painting

        Jackson Pollock
        Primitivismo y armonía en los trazos salpicados de genialidad

Considerado por algunos como un antihéroe de la creación plástica, por muchos otros - durante los años cincuenta- como el pintor norteamericano más importante del siglo XX, Jackson Pollock llega a Nueva York desde California en 1930. En 1956, en la cumbre de su fama artística, fallece en accidente de coche cuando se dirigía a su casa de East Hampton, en Long Island, Nueva York.

Entre su llegada y su muerte, trascurren 26 años en los que da comienzo la Era Atómica, que a su vez inaugura la Guerra Fría. Una época social de inconformismo y decepción, encabezada creativamente por la generación beat en la literatura de Kerouac, el bebop de Charlie Parker y por el mito maldito y genial del expresionismo abstracto de Jackson Pollock.


La pintura de Pollock es apasionada, enérgica e impactante, en la que las las formas abiertas, fluidas, enmarañadas y móviles pueden ser vistas como caligrafías incomprensibles o líneas cerradas sobre sí mismas. Una plasticidad que dependía de impulsos nerviosos  y ataques emocionales en la que la energía se hace precisa en la superficie de un lienzo tratado desde el suelo. Todo ello sin que falte una armónica belleza en la que lo terrenal y el rito se conjugan con azar y desorden.
  
Procedía de una familia pobre, hijo de un granjero y obrero cuya inestabilidad emocional era tan evidente como el nomadismo al que sometió a su familia. La figura de su madre ejerció una gran influencia desestabilizadora en el artista, debido a su obsesión por el reconocimiento social y el estatus económico que anhelaba. El joven Pollock no estaba dotado para el dibujo, en cambio desde temprana edad supo que quería ser artista.

En torno a los De Kooning, Newman o Reinhardt, Pollock lideró el movimiento "expresionismo abstracto". Inspirándose en la técnica que usaba, el famoso crítico de arte Harold Rosenberg denomino a este género action painting, el arte de acción, pues se basaba en una técnica aleatoria de chorreo que se realizaba con los lienzos en el suelo y tirando lazos de pintura con un palo o haciendo gotear una brocha empapada. A Pollock nunca le convenció el término que definía esta técnica, el dripping o goteo.


 Pintura, ritual y expresión al ritmo que marca un gesto

Pero Pollock no había sido el primero en utilizar el goteo en la pintura, con anterioridad los surrealistas del automatismo lo habían hecho. Cuestión, la del automatismo, basada en la asociación libre, que atrajo la atención de Pollock en un momento de su vida, siempre condicionada por los fantasmas de la rígida figura materna y su dependencia del alcohol, en la que se interesó por el psicoanálisis y en las lecturas de Carl Jüng.

  
El alcoholismo condicionó su carácter, volviéndolo amenazador, depresivo e inestable, y marcó la pauta entre períodos de mayor o menor creatividad. Aunque, como explicaba su mujer, Lee Krasner,  la mezcla entre sensibilidad y cólera, inseguridad y genio, le proporcionaba un magnetismo personal único.

En sus últimas obras las pinceladas eran vacilantes y leves y diferentes a lo que había hecho hasta entonces. La fama le gustaba, pero a medida que ésta crecía aumentaban sus dudas creativas. Su inestabilidad se acrecentaba con el alcohol en momentos de crisis. La bebida le convirtió en un amigo del peligro, de conducir rápido, de la agresividad verbal y física y de no pedir nunca disculpas.





Al ver sus obras póstumas, su amigo, el poeta Tony Smith, recordó lo que le habían dicho en una ocasión: “Cuando un pintor trabaja en círculos... está cerca de la locura. Mira a Van Gogh”.

Jackson Pollock falleció en accidente de coche en 1956.





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