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11 julio 2012

STEVE REICH Different Trains-archivo contemporáneo


DIFFERENT TRAINS
El tren de la vida


En una entrevista, el compositor neoyorquino vertía opiniones interesantes y nada contradictorias a las preguntas algo frívolas del periodista. En el ámbito de la inspiración creativa, hablaba de la capacidad para emocionar que tiene la música y de la vinculación de este sentimiento universal con la religión. Se reafirmaba enumerando a un buen número de compositores contemporáneos (Arvo Pärt es de la iglesia ortodoxa, Messiaen y Gorecki católicos, Phillip Glass budista) en cuya obra se reflejan distintos modos de fe. Concluía su respuesta diciendo: “En el origen de la música está la religión”. Más adelante desligaba el contenido religioso de obras como Tehillim o Different Trains de la controversia política (2) a la que aludía el entrevistador al referirse a ellas: “Yo no lo llamaría contenido político sino humanista”. 



“Different Trains es, al mismo tiempo, una peripecia de mi niñez y una evocación de la deportación de judíos en trenes nazis”. Pieza escrita para cuarteto de cuerdas (Kronos) y cinta magnetofónica (ampliada en 2001 a orquesta, envergadura expansiva en la que también se rejuvenece el sonido de cinta), por su singular naturaleza electroacústica, por su disposición en tres actos (escenas que trascienden la disposición horizontal o de “fases” propia de de piezas como Music for 18 musicians y Octet), por una implicación autobiográfica que conmueve (testimonios de los protagonistas que le acompañan en su viaje y también de  supervivientes del Holocausto) y por su avanzado planteamiento de intersección rítmica y melódica entre voces e instrumentos, Different Trains  más que un título destacado en el catálogo del compositor neoyorquino es una obra mayor en el arte musical del último siglo. 

Compuesto en 1988 (con un tratamiento vocal emancipado del cantoral previo de Tehillim y clave en el enfoque electroacústico posterior en The Cave) este cuarteto da un paso más en la utilización de textos y material pregrabado como documento sonoro, pero sobre todo resalta el uso de la respiración musical que funde voces, sonidos concretos e instrumentos de cuerda “imitando literalmente la melodía del habla”.                    




Se repite una y otra vez como un eco cantarín. “From New York to Los Angeles”, anuncia Lawrence Davis, el revisor del tren que hacía ese trayecto entre 1939 y 1942 y a quien Reich pudo grabar con ochenta años para dar más veracidad no ya a sus recuerdos sino a una obra entendida como recreación documental. Los acentos humanos y los paisajes a través de la ventana alimentan la imaginación de un niño al tiempo que sirven de remembranza al autor adulto. 

Él es ese niño judío que viaja para encontrarse con sus padres divorciados. Iba acompañado de Virginia, su institutriz, cuya voz también queda registrada ahora ya con setenta. De costa a costa, Mr. Davis anuncia cada año: “Nineteen thirty nine”. Hay una intensidad positiva en America Before the war, la primera de las tres partes en que queda dividida la obra. Sirenas subrayadas por el violonchelo, el ritmo trepidante de la máquina del tren se cruza con las cuerdas, los mensajes anuncian la siguiente parada: “Nineteen forty”. 




De repente, el viaje parece haber tomado otro camino, otro destino. El ritmo se hace más lento, las alegres sirenas del tren alargan su aullido  penetrando en un ambiente más sombrío y amenazante. Empieza Europe During the war. Son trenes diferentes los que llevan la imaginación de un niño de la infancia al Holocausto, de la paz a la guerra, de América a Europa, son trenes muy diferentes. La tragedia se cierne entre los pasajeros hacinados en esos trenes. Rachella, Paul y Rachel son testigos que prestan su voz al relato, describiendo el macabro escenario desde su experiencia. 


                                               
En la tercera y última sección se recupera el tono animado y positivo de la primera, manteniendo el engranaje que une mensajes, cinta y cuerdas. El final de la guerra reconcilia a europeos y americanos en After the war. Virginia dice ahora: “One of the fastest trains”. Mr Davis contesta: “but today, they`re all gone”. La imaginación sobrevive a la memoria. 


"Estos viajes eran para mi algo romántico y emocionante, ahora no puedo dejar de pensar que en esa época, en Europa, yo iría en otro tipo de trenes".





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