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14 abril 2016

TORD GUSTAVSEN Entrevista + discografía





JARLE VESPESTAD   SIMIN TANDER   TORD GUSTAVSEN

En una completa entrevista que reproducimos más abajo, el pianista noruego Tord Gustavsen nos contaba las claves de su obra y de su estilo pianístico, un sonido que parte del folk-blues pero que se inspiró tempranamente en canciones sacras y tonadas rurales del norte de su país que luego exploraría con el Trio Meadieval.  La personalidad de un enfoque concentrado en duraciones deudor de un formato de canción con regusto añejo, cálido e introspectivo al mismo tiempo, podría considerarse cercana al pop. En sus propias palabras...
 “Ciertamente todas esas esencias son muy importantes para mi. Pero estas influencias no son evidentes, están debajo de la superficie, drásticamente transformadas. Hay distintas corrientes en mi música que intento naturalizar tanto desde la meditación como desde la integración”
Hasta este momento, la voz quedaba fuera de un contexto instrumental que parecía proclive a incluirla. Este proyecto reafirma toda esa arquitectura de motivos y los destila e integra descriptivamente. La ausencia del bajo da mayor alas a la recreación melódica, aquí con una clara intención atmosférica de cercanía y repliegue sensitivo que vienen impulsadas por una excesiva gestualidad formal. 

Si recorremos la discografía de otras cantantes podríamos situar esta propuesta en 2016. Entre Norma Winston cuando se hacía acompañar de John Taylor o de Sidsel Endersen con Jon Balke a la más inmediata de Elina Duni con Colin Wallon, este trabajo empareja la personalidad de un pianista bien pertrechado en la percusión (el colaborador habitual Jarle Vespestad desde su etapa a trío) y una voz que, como en el caso de Duni, no pertenece de origen a la cultura nórdica ni siquiera centroeuropea. 



Nacida en 1980 en Colonia, Simin Tander es ese contrapunto sofisticado entre culturas que mezcla lenguas lejanas como la afgana con el inglés, abriendo vínculos fugaces entre folclores de amplia respiración (de runas y estepas) dentro de un refinamiento casi pop. Excelente por lo demás una grabación que vuelve al legendario Rainbow Studio de Oslo.

What was said

Tord Gustavsen piano y electrónica
Simin Tander voz
Jarle Vespestad percusión
ECM 2016




  ENTREVISTA

Tord Gustavsen 
Inmersión poética

Llegar a ECM desde Noruega no es difícil. Una trilogía a trío ha dado a conocer un pianismo quedo y abreviado que extiende una atmósfera melódica desde la proximidad sensitiva. Su música que depara lugares infrecuentes de poesía en un terreno tan visitado como la balada




Por Jesús Gonzalo
Fotos: Hans Fredrik Asbjørnsen
Año: 2007

Dice Saúl Yurkievich refiriéndose a la escritura de Julio Cortázar: “la buena prosa es como el jazz, es escritura jazzística. Cautiva por su swing, por su tensión rítmica. Puja entre tema y variación, entre lo que se retoma y lo que se inventa”. Nada a priori parece relacionar, excepto una sólida estructura que se expresa mejor en la narración corta, al genial escritor argentino con el pianista noruego. La improvisación y la poesía prestan energía expansiva a la prosa breve de ambos.

El acercamiento a Tord Gustavsen (Oslo, 1970) puede resultar engañoso al principio. Pianista de gran impregnación melódica absorbida del folk, el blues, los espirituales y los boleros, concebida en tiempos lentos deudores del género balada, su música podría resultarnos en exceso clásica, incluso añeja, para un joven intérprete como él. “El estudio del jazz clásico ha sido determinante en mi formación, pero cada uno debe encontrar su pathos. Antes que jazz escuché música sacra en forma de himnos, canciones de cuna, espirituales y bastante música occidental. Todos estos elementos son importantes en mi bagaje, luego encontré en “mi” jazz la forma de hacerlos dialogar con fundamento. Pero este proceso tiene que ser, necesariamente, orgánico, venir de dentro, no a través de una idea preconcebida”. 




 "Keith Jarrett en los setenta al frente del cuarteto nórdico es, sin duda, una de mis mayores influencias”
“Ciertamente todas esas esencias son muy importantes para mi, también el folk escandinavo, las danzas de la zona rural de Noruega lo son. Pero estas influencias no son evidentes, están debajo de la superficie, drásticamente transformadas. Hay distintas corrientes en mi música, pero intento naturalizarlas tanto desde la meditación como desde la integración”. El factor referencial que otorga coherencia a su estilo, a ese toque bluesy a la vez contrapuntístico y resonante, es "Keith Jarrett en los setenta al frente del cuarteto nórdico, sin duda, una de mis mayores influencias”.

Profundidad expresiva a trío

El aliento poético -lírico, romántico, religioso incluso- que emana de esta música podría embriagar fácilmente los sentidos, confundiéndolos... “La gente reacciona de muy diferente manera en la escucha, algunos sólo aprecian la `belleza´ desde un punto de vista superficial. No voy a intentar convencerles. Hacer música para mi sólo tiene significado si me involucra al mismo tiempo como oyente y como intérprete. Sin ser banal, entendí que necesitaba tocar lo que me gustaría oír, no lo que se suponía que debería esperar que debía hacer como músico”. 


El mensaje de Gustavsen requiere de repetidas y reposadas escuchas para apreciar la veracidad penetrante de esa atmósfera melódica que trasciende los perfiles. “Tiene que venir de una auténtica pasión por las melodías, por la intensidad del momento. La música sincera proviene de la intensidad que produce la expresión emocional combinada con la destreza y la claridad”. Clave en esa construcción del clima pero también instigador de cierta austeridad expositiva es el silencio. “Te da la llave para escuchar lo que no debes tocar de más”.



Son melodías cantables dispuestas en esquemas sencillos y desarrolladas en un tiempo que parece detenerse pese a su limitada duración 


Trio-logía 

Los tres discos publicados en ECM denotan una sutil evolución en el planteamiento del trío. Infundido por el significado y el significante de la forma balada sobre escritura original, su maestría reside en abordar este territorio desde distintos planos, intercalando silencios, ganando progresivamente en apertura de espacios, equilibrio instrumental e intensidad rítmica. Fundado poco antes de su debut discográfico en 2003, el grupo mantiene hoy la formación original, con Harald Johnsen al bajo y Jarle Vespestad a la batería. “Percibo un desarrollo en los tres álbumes, así como también una fuerza unificadora”. 

Su estilo queda expuesto con todo lujo de detalles en Changing Places: baladas folk-blues-bolero-standard que derivan en falso tango (Where Breathing the Stars) o en un vals lento (Melted Matter). Son melodías cantables dispuestas en esquemas sencillos y desarrolladas en un tiempo que parece detenerse pese a su limitada duración. La concisión promovida por el silencio es una de sus virtudes, más apreciable si cabe en lacónicos y contados interludios a piano solo repartidos en cada una de las entregas. “No suelo dar conciertos a piano solo, prefiero tocar en solitario en algunas secciones con el trío, en interludios o en introducciones”. 


TRIO:  Tord Gustavsen, Harald Johnsen  Jarle Vespestad

El mensaje de Gustavsen requiere de repetidas y reposadas escuchas para apreciar esa atmósfera melódica penetrante que se nutre de un aliento poético y una "respiración lírica, romántica e incluso religiosa"



The Ground tuvo éxito en su país, dentro y fuera de las listas de jazz. En este trabajo se aprecia una mayor presencia temática del folk-blues e inevitablemente de la vehiculación bluesy proporcionada por el Jarrett de Belonging o My Song. Como consecuencia de lo antes apuntado, se hace más evidente la canción popular latinoamericana. En Token of Tango, el género bonaerense queda despojado de la tensión métrica y también del apasionamiento trágico. La energía del sonido va en aumento aunque los tiempos siguen siendo lentos; los contrastes entre las funciones melódica y rítmica (más asimétrica) se acentúan sin que desaparezcan los pianísimos; hay mayor libertad de gestos en piezas como Twins

La ornamentación en arabescos, sugerida ya previamente, remite aquí a Ravel. “Los conciertos en directo son distintos a las sesiones en estudio. Funcionamos casi como una banda de pop cuando mantenemos la fidelidad al tema original, aunque hay libertad suficiente como para que tomen direcciones insospechadas”. La línea aperturista llega hasta su reciente tercer disco, y en buena medida estos cambios se deban a las experiencias en vivo y a facilitar más espacio para la improvisación. 








“Los conciertos en directo son distintos a las sesiones en estudio. Funcionamos casi como una banda de pop cuando mantenemos la fidelidad al tema original, aunque hay libertad suficiente como para que tomen direcciones insospechadas”

Being there, tema y disco, es consecuencia del proceso anunciado en The Ground, esa personal mezcla en la que confluyen canción latina y Jarrett, impresionismo y blues. El relato corto, en la intensidad sostenida del instante, incita al bosquejo (Sani) o al detalle inacabado (Where We Went). La tensión suspendida que ahora presenta el trío participa del folk-blues añadiendo cierto groove (Blessed Feet, Svensson-Jarrett) y de la respiración poética, bien romántica (Vicar Street recuerda a Melhdau) bien religiosa (Still there, gospel). Hay mayor insistencia en las líneas melódicas a través de la repetición o el uso de trémolos, pero el piano cede su protagonismo favoreciendo la interacción entre las partes. Música meditativa antes que contemplativa (Cocoon).


Tord Gustavsen acaba de recibir un encargo de composición para conjunto de saxofón, voces, bajo y batería, mientras mantiene el trío y gira a dúo con el saxofonista Tore Brunborg. Pero quizá la colaboración más llamativa (todas marcadas dentro la escena noruega) es la que realiza junto al grupo coral femenino de música antigua Trio Mediaeval, en cuyo repertorio hay piezas escritas por el pianista inspiradas en poemas sufís.









TORD GUSTAVSEN QUARTET 
EXTENDED CIRCLE (ECM, 2014)


Tore Brunborg (saxo tenor)
Tord Gustavsen (piano) 
Mats Eilertsen (contrabajo)
Jarle Vespestad (batería)

Hace ya algunos años, quien esto suscribe publicaba un extenso artículo, más bien un dossier hecho de entrevistas y análisis, titulado “Joven Piano europeo” en el que aparecía, entre otros cuatro músicos, Tord GustavsenVertía Gustavsen en sus correos, escritos en el mejor y más impecable inglés de los cinco, una serie de consideraciones sobre su música que me llevaron a reflexionar aún más en ella, a degustarla con más detenimiento, sin dejarme llevar por prejuicios de estilo (ya saben, ECM y la herencia nórdica), llegando a la conclusión de que sus tres trabajos a trío, Changing Places (ECM 2003), The Ground (ECM 2004) y Being there (ECM 2007), merecían una escucha especial por contender un mensaje no inmediato y “un aliento poético”, decía entonces, “que se nutre de una respiración lírica, romántica e incluso religiosa”.



El bagaje de Gustavsen era clásico en el jazz, interiormente empujado hacia el norte de Noruega y su floclore de pastores y, aquí lo que más me llamó la atención, también hacia el gospel y la música latina (bolero), ambos géneros destilados por el blues bajo un enfoque comprimido que pertenecía a la balada. Comparaba en mi argumento que ese “territorio era visto desde distintos planos, intercalando silencios, ganando progresivamente en apertura de espacios, equilibrio instrumental e intensidad rítmica hasta llegar a Being There...” Ese territorio que ya el cuarteto nórdico de Keith Jarrett había fertilizado (salvo por este recogimiento y atmósfera cálida e íntima de Gustavsen) a través de un vigoroso y delicado, cuando era preciso, sentido melódico-rítmico de folk-bluesy... “Hay distintas corrientes en mi música que intento naturalizar desde la meditación y la integración (...) el cuarteto de Keith Jarrett de los setenta, qué duda cabe, es una de mis mayores influencias”.

Con más espacio entrelíneas, unas cadencias más reposadas y un lirismo encendido paciguado en su fraseo (Garbarek escuela de saxofonistas nórdicos), poco más que añadir a lo dicho sobre su estilo para sus tres discos a trío, cuyo sonido sigue latiendo en un Extended Circle que parece cerrar su trilogía a cuarteto abierta con Restored, Returned (más voz, ECM 2009) y el anterior The Well (ECM 2011).



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