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26 diciembre 2011

THE NICE GUY TRIO- Sidewalksand Alleys & Walking music


The Nice Guy Trio
SIDEWALKSAND ALLEYS/ WALKING MUSIC
Darren Johnston  ( tp), Rob Reich (acor),Daniel Fabricant  (b), Mads Tolling y Anthony Blea (vl), Dina Maccabee (vla), Mark Summer (ch). 
Porto Franco Records 

En The edge of the forest (Clean Feed, 2008) Darren Johnston conjugaba el perfil del jazz contemporáneo en una mixtura bien tensionada entre música de cámara y un trenzado melódico cuya modernidad quedaba matizada por el contraste entre la refinación de un folclore inducido por clarinete y acordeón y el empuje rítmico con respiraciones solistas. El Nice Trio nace justo en la época en la que este disco destacaba, y lo hacía priorizando los recursos de la música popular europea ligada a la clásica y a la tradición judía.

Este trabajo indaga más aún en la idea de un formato llamado a unirse, por inquietudes jazzísticas, tradición y formación, al folclore contemporáneo. Queda ampliado por un cuarteto de cuerdas dirigido, y eso no sólo resulta evidente sino fundamental en el resultado, por Mark Summer, chelista del recordado (los mejores Windham Hill) Turtle Island String Quartet (TISQ).





El disco, registrado en un sello de esos mecenas de San Francisco de apellido nada casual Varshavsky, se divide en dos partes y una sola idea andante sobre el intercambio cultural de nuestras ciudades. La primera, la más rica en colores y en riqueza distributiva entre ambos grupos, pertenece al acordeonista Rob Reich. Aquí no se ven los filtros compositivos escritos para el cuarteto de cuerda, ni los espacios solistas quedan en un lugar predominante. La música de cámara de Bartók, o aún mejor de Enescu, están perfectamente insertas en un lenguaje que también invita no ya al bucolismo de paisajes rurales sino, cómo no, al Grappelli vía Hot Club du France o incluso de forma breve a Piazzolla. 

Blues y swing (ya estaban en el TISQ) y melodías judías e impronta refinada describen unos sonidos que, pese a haber sido recorridos con brillantez por Dave Douglas (Charms of the night sky) o por el grupo Davka sin acordeón, resultan frescos y sobre todo tan gráciles como un paseo por unas aceras llenas de vida y de memoria intercultural.

La segunda parte de las partituras corresponde al trompetista Darren Johnston, aquí el latido jazzístico-urbano, su mayor presencia y los espacios solistas más compartimentados entre trío y cuarteto, dan una visión complementaria de lo anterior. Ni mejor ni peor en su integración, simplemente que se muestra de manera menos literaria.

Un placer que llega por momentos al regocijo.  


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