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01 diciembre 2011

MOSTLY OTHER PEOPLE DO THE KILLING The Coimbra Concert

Mostly Other People Do The Killing
THE COIMBRA CONCERT

No se entendía por qué un cuarteto que no incluye piano hubiera elegido para su portada una figura en postura reflexiva frente a él. El título y las fotos individuales en blanco y negro de cada músico, en gesto cómico o exagerado en su recogimiento frente a las teclas, amplían esta apreciación y nos lleva a pensar que estas poses forman parte de una parodia del Köln Concert de Keith Jarrett. Si comparamos esta imagen desacralizada con su anterior título This is our Moosic entenderemos también lo que les distancia de la erudición clásica de uno y les acerca al free jazz con raíces rurales de Ornette Coleman.



Peter Evans, Kevin Shea , Jon Irabagon y Moppa Elliot (bate de béisbol)


Si bien el desafío estético es una de las señas de identidad de MOPDTK (el principio estético deconstructivo que les inspira está en línea con el marcado por The Bad Plus) no lo es menos su deuda con el pasado o el sentido del humor. Este cuarteto asienta su propuesta sobre tres patas: como decíamos la del histórico cuarteto de Ornette Coleman, el de Masada de John Zorn y, para fortalecer los vínculos con la tradición, las raíces callejeras de esta música en Nueva Orleáns (Louis Armstrong). Todo ello mezclado con agilidad circense y ligereza festiva (pero rigurosa en su interpretación), más el elemento tecnológico de samples disparados desde la batería, dan una idea de unos sonidos que conjugan inusitada desfachatez swing-blues, perfiles atonales e intensidad free.


En el discurso solista en el que se desarrollan los temas, éstos se hilvanan como si de un medley se tratara, como metáfora de la técnica de scratch de los Djs. Escrutando en los pilares de jazz contemporáneos, se aprecia una deuda con lo dicho en los 90 por otro gran trompetista, Dave Douglas. Esto se siente en la actitud resuelta y juguetona de conjunto pero, sobre todo, por la trompeta centrífuga de Peter Evans, el verbo más efusivo y locuaz del grupo. Irabagon presenta un cariz más inquisitivo y cerebral con el tenor, siempre dentro del tema, no como parece ser el caso de su contrario. 

Saxo tenor y trompeta realizan funciones de emparejamiento equivalentes a Douglas y Zorn en Masada, incorporando con igual prestancia a su función melódica multifónicos y ruidos varios que se funden con el material electrónico. La elección de los temas y su autoría señalan al fundador del grupo, el contrabajista Moppa Elliott. Kevin Shea sería el motivo rebelde en la percusión, el gesto desaliñado, las muestras electrónicas traídas al directo como efecto teatral y materia vinculante en el discurso colectivo.

El elemento lúdico, el virtuosismo genialoide y el desprejuicio en la expresión imprimen espontaneidad a una música que se siente como materia viva y gozosa, que aúna el poder deshinibidor del rock y del protojazz juntos. El impacto que causa su directo*, y este disco doble sobre sendos conciertos es buena prueba de ello, reside precisamente en la intensidad contagiosa que se consigue al mezclar modernidad y primitivismo, los estilos derivados del blues de Nueva Orleáns y la desfiguración narrativa del free jazz. 

Soltura, desparpajo e inteligencia son moneda corriente en una formación que, de tanto genio como reúne, desprende al mismo tiempo frialdad y humor.



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