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24 noviembre 2011

PAUL MOTIAN: In Memoriam





                     UN GESTO EN EL VACÍO

El sábado día 19 de noviembre, en un descanso en la jam session programada ese día en el Festival de Jazz de Guimarâes, el saxofonista Tony Malaby, que fue miembro de las primeras formaciones de la Electric Bebop Band del baterista, nos decía que antes de ir a Portugal había tenido que pasar a verlo al Hospital Mount Sinaí porque estaba muy mal. Cuando se le preguntó si se podía recuperar, contestó diciendo que las citas que tenían a finales de enero y febrero en el Vanguard se habían cancelado definitivamente...

Paul Motian (Province, Rhode Island 25-3-1931) falleció la madrugada del martes 22 de noviembre a los 80 años de edad. La triste noticia se ha conocido casi de inmediato, sin ese pequeño retraso de unos días. Motian no sólo ha sido unos de los baterías más influyentes y personales de las últimas décadas, o uno de los pilares en la evolución del trío de piano, en gran medida su mayor propagación estilística se origina en la década de 1980 cuando decide componer y dirigir sus propios grupos. A través de ellos su huella trasciende la función de acompañamiento del percusionista gracias a una construcción plástica definida sobre una expansión cromática de golpes y brillos metálicos en el silencio. 

 Esa trascendencia de su toque ha recorrido todos los espectros de la percusión contemporánea, desde el melodismo meditativo de Bill Evans a la energía explosiva del free de la  primera Liberation Music Orchestra o la exuberancia del cuarteto americano de Keith Jarrett.  Ha tocado con los más brillantes y exigentes pianistas contemporáneos, de Evans a Jarrett y Paul Bley, pasando por Geri Allen, Masabumi Kikuchi, Bobo Stenson, Marilyn Crispell, Russ Lossing, Frank Kimbrough, Enrico Pieranunzi... la lista es interminable (aquí ofrecemos algunos de esos tríos). Pero contrariamente a lo que podría parecer, o quizá por su inestimable e infatigable participación en este combo con piano, Motian no incluía a este instrumento en ninguno de sus más señalados proyectos, primando la presencia de guitarras y saxos tenores. Esto lo podemos ver ya en los 80 pero sobre todo en la década posterior, cuando funda On Broadway (con Lovano y Frisell, con los que ya formaba desde 1982 un trío, Charlie Haden y Lee Konitz) y sobre todo al final de la misma con la Electric Bebop Band, plataforma que serviría para lanzar a jóvenes talentos que hoy son indispensables (Tony Malaby, Chris Cheek, Steve Cardenas, Ben Monder...).

Motian siempre estuvo situado en la modernidad. Su toque cubista y espaciado, esas pinceladas que se arrojan al aire creando figuras, han hecho de su sonido un mundo de belleza misteriosa y perdurable. Aquí seleccionamos algunas de sus más señaladas participaciones en formato de trío.


Goodbye (ECM) con Bobo Stenson y Anders Jormin, en una de las formaciones a trío que mantuvo en Europa. La otra más destacada era la que tenía con Enrico Pieranunzi y Charlie Haden. Dejó su huella en la creación europea y en la italiana recientemente,  con Enrico Rava y Stefano Bollani en Tati, un trabajo que conviene revisar. ECM y Winter & Winter (antes JMT) serían los sellos en los que aparecerían su publicaciones más destacadas.



Tras ese disco referencial en la evolución del trío que es Nothing Ever Was Anyway, la alianza entre Motian y Peacock con la pianista Marilyn Crispell continuó en Amarillys (ECM). Los tiempos suspendidos y brumosos de la entrega anterior cobran cierto color bucólico en esta segunda y última del trío.




 POO es el disco de debut de otro trío fundamental de los 90, Thedered Moon, junto al pianista Masabumi Kikuchi y Gary Peacock. El toque del japonés (gemidos incluidos) recuerda al de Jarrett, pero la elección del repertorio, como el dedicado a Edith Piaf ya en Winter & Winter, y una exposición acaso más poética y reflexiva hacen de este  encuentro, algo olvidado, un legado a revisar.


El trío de Keith Jarrett-Charlie Haden-Paul Motian es un de esos hallazgos irrepetibles. Con el añadido de saxo, con Dewey Redman, se fundó el llamado cuarteto americano del pianista, una exploración tímbrica, instrumental (percusiones e instrumentos de viento) y del espacio que se basaba en un concepto de improvisación definido en largos desarrollos. Acontecimiento acústico entre los sonidos de fusión de los 70 que extienden la herencia de Ornette Coleman. Tuvieron que pasar muchos años, tras el relevo del cuarteto nórdico, para que Jarrett y Motian volvieran a coincidir (con Gary Peacock) en At the Deer Head Inn.


Paul Motian decía de Bill Evans y Scott LaFaro..."Eran unos tipos que me hacían llorar cada noche". No hay mucho más que añadir a esta grabación histórica de 1961 que revolucionó el concepto del trío. Pasados 50 años (este grupo nació a finales de aquélla década) de Sunday at the Village Vanguard, después de pasar por el free, la new thing, la fusión, los tradicionalistas de los 80 y la posmodernidad, resulta que la dimensión melódica, o mejor aún, la respiración melódica impulsada por una intensidad sostenida y una distribuacióin abierta, en lo que Motian era un verdadero maestro, son las claves de la creación jazzística actual

Cuando escribo estas notas compruebo que el Village Vangaurd (en la 7ª Avenida) está de luto. Hacía años que Motian no salía de Nueva York, no más giras agotadoras. El Vanguard era su segunda casa, donde grabó con Bill Evans, sí, pero también otros muchos otros discos. Y allí estuvo tocando casi hasta el final, como suelen hacer estos músicos. Tony Malaby ya se había despedido al llegar a Guimarâes. "No tocaremos en el Vanguard..." 

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