INICIO

17 octubre 2011

NASHEET WAITS Entrevista


Nasheet Waits


Balanzas en movimiento 

Es uno de los bateristas más solicitados del momento. Hijo del también percusionista Frederik Waits, desde su infancia se ha visto rodeado de históricos como Max Roach, Andrew Hill o Stanley Cowell. La sinergia alcanzada dentro de la estimulante The Bandwagon de Jason Moran ha impulsado la fundación del cuarteto Equality, organismo telepático e indómito que está a la altura de los grupos de Wayne Shorter y Branford Marsalis
                                                                                                           Por Jesús Gonzalo


Música de hoy hecha al calor de algunas de las personalidades más avanzadas de los años sesenta, de aquéllas cuya obra perdura de manera indeleble alejada de encuadres de estilo. Equality, su primer proyecto como líder, del que acaba de publicar su debut discográfico con título homónimo,  plantea en cuarteto enfoques que compendian los proporcionados por The Bandwagon pero al mismo tiempo amplía el trabajo de integración y sofisticación estético (Blue Note de mediados de los sesenta) e  instrumental de este trío. “Nació de mi deseo de desarrollar aún más la sinergia conseguida en The Bandwagon. Jason Moran era fundamental en el planteamiento conceptual en que el estaba trabajando, sobre todo por su profundo conocimiento de la obra de Andrew Hill, Jaki Byard y Stanley Cowell (de quienes se incluyen varios títulos).  Al principio contamos con Eric Revis al bajo, pero no coincidimos en el planteamiento. Para mi era fundamental que todos los miembros estuvieran implicados en la idea como si ésta fuera parte de ellos mismos. Luego la elección más evidente era Tarus Mateen, que es como un hermano para mi y sabe hacer trascender a la música.”

Así pues, se reunió el trío al completo de The Bandwagon y se sumó Logan Richardson al saxo alto, multiinstrumentista, al que conoció cinco años antes, dotado de una facilidad e imaginación poco comunes para la anticipación (en afinidad con Greg Osby) y la apertura a nuevos ángulos y registros de conjunto. “El material que usamos en ambos grupos, incluidas las composiciones de Jason (ahora sustituido por Vijay Iyer), es distinto. Además, con Logan la funcionalidad del trío es completamente diferente, está influida por él y su personalidad. Su adición se basó más en él que en el instrumento: podría haber sido un violín, una trompeta o una armónica, da igual. Los tres son músicos con ideas similares en relación a la creatividad, pero me interesaba que se expresaran de una manera distinta”. 



La batería de Nasheet Waits describe, con una técnica prodigiosa, el factor rítmico como un elemento expansivo, generado en infinidad de líneas y figuras, unas más esquemáticas y otras más viscerales, siempre agraciadas por una arquitectura hecha de espacios resueltos sin saturar detalles


Este proyecto recoge temas originales de los cuatro músicos y versiones que dejan entrever un acercamiento incisivo y transversal a piezas de autores poco dados a engrosar el catálogo destandards. Waits ya había interpretado las piezas de Jaki Byard (Mrs. Parker of K.C. primero lo hizo junto a Mark Turner y luego con Fred Hersh), Stanley Cowell (Emil Danenberg) y Andrew Hill (abre el disco un Tough Love con intensidad free) en otros contextos. Pero las citas fáciles e incluso las evidencias de autoría (las propias y las ajenas) parecen quedar engullidas en el discurso orgánico de Equality. Como nos confirma un excelente directo en el que hipnotiza su capacidad inventiva y la originalidad en la exposición, “los arreglos varían constantemente en este contexto organizativo donde podemos capturar un segmento y hacerlo formar parte del tema principal o bien ser algo que sucede una sola vez. Es fundamental en Equality dar aliento a lo extemporáneo a la composición y los arreglos”.



La amplitud de líneas y de registros se soluciona en una dosificación que jamás pierde el pulso cromático ni los detalles secundarios en el diálogo de conjunto. Metamorfosis viva la de Jason Moran y ahora Vijay Iyer a un piano que concita a Stanley Cowell y Jaki Byard, a Chopin y Cecil Taylor, en una construcción de conjunto que respira de a la balada clásica y los preludios de Coltrane, de Fela Kuti y el blues.


El efecto espejo y el avance de la tradición

Respecto a su continuo trasiego por Europa, Waits no ahorra elogios al analizar nuestro panorama respecto a músicos, festivales y audiencias. “Trabajo más aquí que allí. La audiencia es atenta y a menudo más joven en Europa que en los Estados Unidos, da la impresión de que Europa y Japón gozan de un público más cultivado en la escucha. La música se enseña en las escuelas, recibe subvenciones públicas y los festivales apoyan propuestas programáticas que hacen énfasis en el jazz. Hace poco tuve una grata experiencia en Varsovia con el saxofonista Maciej Obara, contaba con Ralph Alessi (trompeta) y Marc Helias (bajo). También he tocado con Miroslav Vitous. He trabajado y escuchado a grandes músicos en todos los países a los que he ido, desde Gran Bretaña a Senegal. Pero también, tanto en Río de Janeiro, como en París, Tokio o Nueva York, hay buena y mala música. La implantación de Internet ha hecho que el mundo se haya hecho más pequeño. Entre músicos, no importa el país de origen, porque las reglas son universales.”


“Max Roach ha sido como un abuelo para mi. Siento devoción por toda esta gente. Han sido mis mentores y me acogieron bajo su manto creativo. Sigo aprendiendo de ellos. Su legado ha sido depositado en mi”

Equality refleja en toda su dimensión semántica una condición de ser y estar tanto  instrumental como compositiva. Sutiles introducciones que se naturalizan en rupturas y estilizadas transiciones discursivas difuminan la estructura de sujeción del mensaje, cierto desdén frente a contención estilizada imprimen frescura al control de dinámicas, mientras que la selección del repertorio define una heterogeneidad que no es un pretexto sino un medio de expresión integrada. “Me gusta que todos los miembros del grupo inicien diferentes secciones y pasajes. Así también su contribución en la composición debe estar tan equilibrada como la instrumental: en contenido y en forma”. Referencias clásicas de frases, estilo o autores apenas son apuntadas para, luego, decidirse por derroteros inesperados que se explican siempre desde una interacción reveladora a todos los niveles. “Los focos de atención se centran en varios puntos. Esa imagen de representación debe quedar envuelta por el sentido de grupo, la cuestión que perseguimos es crear puentes invisibles con un efecto que varíe entre la belleza y el caos, la cohesión y la confusión”.



Entre sus múltiples colaboraciones, a éste lado y al otro del Atlántico, destacan la participación en la Brass Ecstasy de Dave Douglas, proyecto reciente que se inspira en la Brass Fantasy de Lester Bowie. En ella, y junto al trompetista, “que decidió esta plantilla por el solo gusto de trabajar con nosotros”, comparte escenario con tres de los músicos de la banda original: Vicent Chancey (trompa), Luis Bonilla (trombón) y Marcus Rojas (tuba). “Como hacía Bowie, además de las piezas escritas por Dave, versionamos temas populares de distintos géneros, de Otis Redding y Michael Jackson y también de Hank Williams y Rufus Wainwright. No se trata de tener prejuicios. O es buena música o no lo es, que diría Ellington. Y si es una gran canción, lo es”. Para este grupo, y tras girar en 2009 por EEUU y Europa, “creo que el plan es grabar un nuevo proyecto a finales de 2010”.

Otra faceta determinante en la que pone especial énfasis es cuando participa en tríos de piano. En la actualidad mantiene tres completamente distintos, aunque cuando habla de pianistas hace una pausa para hacer mención especial a Andrew Hill: “Pese a que nos haya dejado, siento su presencia cada vez que piso el escenario. Nunca me he sentido tan liberado como cuando tocaba con él”. Con Jason Moran comparte la ya citada Bandwagon, “un grupo con una funcionalidad completamente distinta al trío clásico donde hay un predominio del piano como solista. Ni Tarus ni yo nos ceñimos estrictamente a la función de soporte. El objetivo es proyectar la energía del cuarteto de Coltrane”. El segundo le une a un pianista de respiración evansiana como Fred Hersh y, en destacado lugar sentimental, otro junto al veterano vanguardista Stanley Cowell. “Es un compositor fenomenal. Ha hecho varios tours con Equality. En el último añadió una computadora y monitores con los que alteraba el sonido de su piano. Es alguien que sigue innovando. Del mismo modo en que lo haría Andrew Hill”.

La honestidad, el aprecio y el respeto que Nasheet Waits manifiesta por sus mayores -su padre en primer lugar- denota un aprendizaje, tan riguroso como inconformista, cultivado en un entorno estimulante. “Mi padre ya forma parte del grupo de grandes músicos del jazz. A su lado he tenido la posibilidad de conocer a una cantidad importante de ellos. Tocó con Hammiet Bluiett, Stanley Colwell y Andrew Hill antes que yo, esto, sin duda, facilitó mi llegada a ellos”. 

Estudió con Michael Carvin durante seis años: “Nunca me dio algo a cambio de nada. Es una especie de principio de la comunidad del jazz”. Entre los bateristas que le han influido de cerca están Ray Mantilla y Billy Higgins, pero por encima de ellos uno: “Max Roach ha sido como un abuelo para mi. Siento devoción por toda esta gente. Han sido mis mentores y me acogieron bajo su manto creativo. Sigo aprendiendo de ellos. Su legado ha sido depositado en mi.”


No hay comentarios:

Publicar un comentario